Fue un duro castigo para el representante portugués que gracias a un penalti transformado en el tiempo añadido del partido y que transformó Ángel Di María, forzó la prórroga. Pero después, acusó jugar con un futbolista menos y se resignó a una abultada goleada en un partido loco, con una interrupción de dos horas.
Antes del parón por la amenaza de tormenta eléctrica, el Chelsea dominó el encuentro y el marcador con un tanto de Reece James pero la suspensión a cinco minutos del final, abrió una puerta nueva para el Benfica que no desperdició. Sin embargo, al final, el Chelsea aprovechó la situación y logró el triunfo con claridad.
El conjunto de Enzo Maresca se enfrentará en cuartos de final al Palmeiras que previamente eliminó a Botafogo.
