El milagro de Cosmin Contra

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Madrid, 15 ene (EFE).- Cosmin Contra sabe cómo apagar incendios. Tiene esa habilidad. Lo hizo en el Getafe, cuando salvó al club de un descenso cantado en el curso 2013/14, y más de una década después vuelve a hacerlo el Al-Arabi de Catar, club que llamó al técnico rumano para salir de los puestos de descenso. En dos meses, el giro ha sido espectacular.

El Al-Arabi, una entidad que en España podría ser como un Sevilla o un Valencia (ganó su última Liga en 1997), pensó en Contra cuando perdió 1-8 ante el Al-Duhail. Tocó fondo con el técnico español Pablo Amo y su sucesor interino, Yeray Rodríguez. Sólo sumaba cuatro puntos de dieciocho posibles, las sensaciones no eran nada buenas y el descenso dejó de convertirse en una amenaza para convertirse en una probable realidad.

Tras dos semanas de negociaciones, Contra firmó un contrato hasta final de temporada y los resultados fueron inmediatos: el Al-Arabi de Pablo Sarabia y Rodri, ha pasado de la pesadilla del descenso a escalar hasta la quinta plaza tras sumar 22 de 24 puntos posibles. Sólo tres unidades le separan de los puestos que dan acceso a la Liga de Campeones Asiática.

"Sobre el papel, eran buenos jugadores. Pero los resultados no acompañaban. Decidí venir y ayudarles. Como entrenador, si los jugadores no quieren hacer el cambio, es difícil cambiar algo. He encontrado un grupo dispuesto a cambiar las cosas. Recibían una media de cuatro goles por partido y así es imposible ganar en cualquier liga del mundo", dijo Contra a EFE.

Contra se ha convertido en un técnico experimentado en la zona. Ha dirigido a tres clubes de Arabia Saudí. Rozó la Liga con el Al-Ittihad y se puso al frente del Damac y del Al-Kholood. El Al-Arabi es su cuarta aventura de Oriente Medio y avisa de las bondades del fútbol árabe, en pleno crecimiento:

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"El nivel allí ha crecido bastante. Por las características de la zona, donde en verano hace mucho calor y mucha humedad, pues igual el ritmo de los partidos no llega al nivel de Europa. Pero el nivel táctico y de los jugadores, incluso de los locales, que han crecido mucho, hace que las Ligas sean difíciles. Hay un nivel táctico y de intensidad, que no tiene nada que envidiar a Europa".

Eso sí, ha tenido que adaptarse a la tipología de trabajo en todos los equipos que ha dirigido. Ahora, en Catar, los entrenamientos son por las tardes. El calor obliga. Y si hay Ramadán, a partir de las 20:00, casi de noche. El clima y la religión también marcan el día a día.

La idea de Contra es ambiciosa. Quiere subir más peldaños e "inquietar" a los equipos que tiene por encima en la clasificación. Meterse en la pelea por el título, afirma, "sería espectacular". Tiene tiempo y mimbres, si mantiene la línea con la que ha iniciado su aventura en Catar, el sueño dejará de ser una utopía.

Pero Contra no esconde un deseo que espera que se cumpla en un futuro no muy lejano: ansía volver a España. Echa de menos el fútbol del país en el que triunfó como futbolista en clubes como el Alavés, el Atlético y el Getafe y en el que disfrutó de aventuras en banquillos como los del mismo Getafe, el Fuenlabrada y el Alcorcón.

"Me gustaría volver. Han pasado bastantes años de la época de Getafe, donde en unas condiciones muy difíciles demostré que puedo estar a la altura. Salvé una situación que mucha gente no pensaba que podíamos salvarla. Estoy muy orgulloso de esa época, porque era muy difícil", explica.

"Por las situaciones de la vida y por las ofertas que he tenido, siempre he tenido que estar, salvo alguna excepción, en equipos con problemas para que alguien entrara y los mejorara".

Uno de ellos fue el Getafe, al que salvó y del que se despidió por las necesidades económicas del club azulón, que vio en los 4,2 millones de euros que ofreció el Guangzhou chino, una oferta irrechazable para sanear sus cuentas. Contra aceptó por el bien de su ahora ex equipo y nunca más tuvo la oportunidad de regresar.

"¿Arrepentirme? Siempre te arrepientes de cosas. Pero bueno, siempre pensé que iba a tener la oportunidad de volver y ayudar cuando el Getafe lo necesitara. Pero parece que no. No se me ha dado otra oportunidad. Yo siempre me he ido con la tranquilidad de ayudar al club en todo momento. Intento hacer el mejor trabajo posible para que algún día ojalá pueda volver a entrenar ahí".

Ahora, Contra disfruta de Catar. Ha dado un giro de 180 grados a un equipo que estaba completamente hundido. Se sentó en el banquillo del Al-Arabi como revulsivo y ha transformado una condena en esperanza. De candidato al descenso, el equipo sueña con optar al título. No es magia: es experiencia. En Catar ya hablan del milagro de Cosmin Contra, que sueña con volver algún día a España.