En varios momentos del partido disputado ayer, a los diez minutos de la primera parte, y posteriormente en otros instantes del encuentro, una parte de la grada coreó el cántico "musulmán el que no bote", después de que ya al inicio también hubiese pitidos al himno egipcio.
Durante el descanso, en un mensaje en el videomarcador del estadio se recordó que "la legislación para la prevención de la violencia en el deporte prohíbe y sanciona la participación activa en actos violentos, xenófobos, homófobos o racistas".
El delegado del Gobierno de España en Cataluña, Carlos Prieto, ha lamentado en sus redes sociales que lo que ayer tenía que ser una "auténtica fiesta del fútbol" se vio "manchado de forma vergonzosa por cánticos racistas de un sector de personas" que estaban en el estadio.
"Un episodio que condeno rotundamente y que no se puede volver a repetir nunca más", ha añadido Prieto, que ha remarcado que "el racismo no tiene cabida en ninguna parte".
El delegado del Gobierno ha indicado que en aquellos momentos ya transmitieron a los organizadores que se tenían que activar los protocolos pertinentes, "cuestión que se produjo".
"Pero la mancha allá queda y nos tiene que hacer reflexionar como sociedad a todos", ha lamentado.
Ante esta situación, ha apuntado que sólo existe una respuesta posible: "firmeza, rechazo y defensa clara de los valores de respeto, convivencia y dignidad que definen a Cataluña".
También el conseller de Deportes de la Generalitat de Cataluña, Berni Álvarez, ha expresado su "profunda indignación" por los cánticos racistas y ha lamentado la tardanza en la activación de los protocolos.
En declaraciones a Catalunya Ràdio y SER Catalunya, Álvarez ha calificado de "impactante" el ambiente vivido, señalando que ya desde el inicio se percibió una situación "extraña", con pitidos al himno egipcio, que derivaron posteriormente en cánticos islamófobos.
"Conforme pasaron los acontecimientos, sentí mucha indignación al ver que no se iniciaba ninguna acción", ha explicado.
El conseller ha indicado que, durante el descanso, se dirigió a responsables de la Real Federación Española de Fútbol y de la Federación Catalana de Fútbol para exigir la activación de los protocolos.
"Les hice saber que tenían que activarlos y que, de no hacerlo, me marcharía", ha afirmado. Según ha relatado, fue entonces cuando se le comunicó que se pondrían en marcha las medidas, algo que consideró tardío. EFE.
