Son comúnmente conocidas como gafas de entrenamiento visual o gafas estrobocópicas y están diseñadas para mejorar la concentración, la velocidad de reacción y la toma de decisiones. Limitan parte de la información visual que reciben los porteros y así se estimulan sus reflejos.
Esa tecnología obliga al cerebro a procesar las señales de manera más eficiente y ayuda a mejorar la anticipación, la percepción y las reacciones en situaciones de alta presión. Es el sistema con el que los guardametas Nawaf Al-Aqidi, Mohammed Al-Owais y Ahmed Al-Kassar trabajan con el objetivo de convertirse en murallas inexpugnables para sus rivales.
Es un método que se ha vuelto popular en los deportes de élite. Los porteros de Arabia Saudí no son los primeros en utilizar esta herramienta. Otros como el luchador español Ilia Topuria hace tiempo que las incorporó en sus entrenamientos para mejorar su capacidad de reacción y anticipación en las peleas.
También se utilizan en otros deportes como el baloncesto para trabajar ejercicios de pases, regates y tiros y mejorar la coordinación visual y la velocidad de toma de decisiones. O en el tenis, con la idea de seguir la trayectoria de la pelota y anticipar sus trayectorias.
Los porteros, en esta caso los de Arabia Saudí, también trabajan los reflejos, las salidas aéreas y la anticipación de trayectorias. Los jugadores de campo también pueden usarlas para mejorar su visión periférica y la recopilación de información.
España, por tanto, si quiere levantar su mal debut, un empate frente a Cabo Verde (0-0), no sólo tendrá que enfrentarse a una selección de once jugadores. También tendrá enfrente una tecnología que ayudará a los guardametas de la selección dirigida por Georgios Donis a convertirse en los mejores guardianes posibles de las porterías que tendrán que perforar los hombres de Luis de la Fuente para enderezar su errático inicio.
