La llamada 'operación Hércules' dispone de pruebas "que sugieren que desde 2012 la NADC avisaba con antelación de la toma de muestras y concertaba citas con los deportistas en sus oficinas".
Salvo en circunstancias excepcionales y justificadas, recuerda la AMA, los controles deben hacerse sin previo aviso, "un aspecto fundamental para que el programa sea eficaz".
Según el director del I&I, Gunter Younger, "hay pruebas corroboradas de que la agencia antidopaje ucraniana llamaba por teléfono a los deportistas o a sus entrenadores para citarles al día siguiente en sus dependencias y someterles a un control".
Esta manera de proceder se empleaba sobre todo antes de grandes competiciones. Se ha llegado a ver a "una disciplina al completo haciendo cola" en la agencia para someterse a análisis, señala Younger.
Además, según la investigación al menos seis controles hechos en competición se hicieron pasar por controles por sorpresa. Los investigadores ordenaron reanalizar estas muestras y dieron negativo.
La 'operación Hércules' investigó asimismo unas sospechas de dopaje y encubrimiento en la federación ucraniana de atletismo, sin hallar pruebas, aunque sí detectó un posible caso de tráfico de EPO por parte de un individuo; este ha negado su implicación y el caso está bajo estudio en la Unidad de Integridad del Atletismo.
Todas las pruebas halladas por I&I, que trabaja como grupo independiente dentro de la AMA, han sido trasladadas a este organismo "para que tome acciones inmediatas".
