La distinción conseguida por Ray, que no estaba en la lista de los favoritos al premio cuando comenzó la temporada, lo convierte en el primer lanzador de los Azulejos desde el 2003 que lo consigue.
Ray, que obtuvo 29 de los 30 votos al primer lugar, es el primer pitcher de los Azulejos que se lleva este honor desde que el miembro del Salón de la Fama, Roy Halladay, lo hizo en el 2003.
Gerrit Cole, de los Yanquis de Nueva York, que terminó en el segundo puesto, obtuvo el otro voto al primer lugar. y Lance Lynn, de los Medias Blancas de Chicago fue tercero.
La pasada temporada muerta, los Azulejos dijeron que una de las prioridades del club era lanzar más strikes. Al poco tiempo, firmaron a Ray, quien venía de liderar a las Mayores en bases por bolas, por un año y solo ocho millones de dólares.
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Pocos vieron el movimiento como algo positivo para los Azulejos, pero el tiempo y el rendimiento de Ray desde el montículo les dieron la razón.
Ray tuvo la mejor temporada de su carrera y una de las mejores para un lanzador zurdo de los Azulejos.
Lo demostró al conseguir una efectividad de 2.84 en 193.1 entradas y 284 ponches, la mejor marca en las Grandes Ligas, que le hizo merecedor a ser no solo un abridor dominante sino también el líder del pitcheo de los Azulejos.
El talento de Ray siempre estuvo presente desde que llegó a las mayores, y su transformación ganadora se debió, no a un gran cambio en su mecánica, sino a los ajustes adecuados que trabajó bajo la supervisión del entrenador de pitcheo Pete Walker y confiar en la colocación de los lanzamientos en la zona del strike.
La reinvención de Ray fue toda una exhibición de confianza y habilidades desde que llegó a los campos de entrenamiento de primavera.
Su gran labor sorpresa hizo posible que los Azulejos se mantuviesen en la lucha por estar en los playoffs, a pesar de que el abridor estelar, el surcoreano Hyun Jin Ryu no tuvo un buen año, con efectividad de 4.37 y al principio de la campaña, el club no tenía un claro segundo abridor.
Sin Ray, Toronto no hubiese peleado hasta el último día por la postemporada como hicieron gracias a ese récord de 91-71. Por eso, Ray será uno de los nombres más populares en el mercado de agentes libres, con un montón de equipos interesados, incluyendo a Toronto.
Burnes, a diferencia de Ray, tuvo que enfrentarse a una cerrada votación en el Viejo Circuito, antes de imponerse a Zack Wheeler de los Filis Filadelfia, quien terminó de segundo, y Max Scherzer de los Dodgers de Los Angeles, que acabó tercero.
Burnes y Wheeler obtuvieron ambos 12 votos al primer lugar (los otros seis fueron para Scherzer), pero el abridor derecho de Milwaukee obtuvo nueve al segundo por cuatro del as de Filadelfia. Burnes terminó con 151 puntos por 141 de Wheeler.
El único argumento en contra de Burnes es que fue decimonoveno en la Liga Nacional con 167 entradas lanzadas, una docena menos de la que trabajo Scherzer y 46 con relación al trabajo de Wheeler, líder en las Grandes Ligas.
Pero eso no fue culpa de Burnes. Se perdió dos semanas al principio de la temporada tras dar positivo a Covid-19, pero tomó la pelota con regularidad en medio de una rotación que, en gran parte de la campaña, fue de seis abridores en un esfuerzo del equipo por mantener saludables a sus serpentineros.
El plan funcionó, con Milwaukee ganando 95 partidos y el título de la División Central de la Liga Nacional, mientras que el manejador de los Cerveceros, Craig Counsell, ha dicho que volvería a hacer lo mismo si le dan la oportunidad.
Counsell expresó repetidas veces que las críticas por las entradas no deberían afectar a Burnes en la lucha por el Cy Young, después de una temporada histórica en la que ponchó a 58 bateadores antes de dar su primera base (un récord).
También abanicó a 10 Cachorros consecutivos en una apertura en agosto (empató una marca) y se combinó con Josh Hader en septiembre para lanzar el segundo no hit ni carrera en la historia de los Cerveceros.
Burnes tuvo récord de 11-5 con efectividad de 2.43 en 28 aperturas y terminó la campaña como líder de las Grandes Ligas en promedio de carreras limpias, tasa de ponches (35.6%), proporción K/BB (6.88) y FIP (1.63). Sólo Scherzer tuvo un WHIP mejor que el 0.94 de Burnes. Y desde 1969, sólo el dominicano y miembro del Salón de la Fama Pedro Martínez (1999), tuvo un mejor FIP.
