Ajedrez por Zenón Franco: Escribir o cierta historia de amor

Desde hace varios años me dedico casi exclusivamente a escribir sobre ajedrez, compito solo de vez en cuando y la enseñanza quedó muy atrás. Hace tiempo me di cuenta de que escribir un libro, al menos para mí, es muy parecido a vivir una historia de amor con características propias e inalterables.

Samuel Reshevsky en una partida de ajedrez
Samuel Reshevsky en una partida de ajedrezgentil

La misma se me repitió con cada libro: Al principio es una luna de miel, todo por descubrir, entusiasmo, toda clase de proyectos llenos de ilusión, etc.

Luego llega una larga relación, muy buena, a veces con problemas, con retrocesos, pero los problemas se solucionan y es muy satisfactoria.

Por último, llega la fase de la separación, donde el autor y el libro siguen con su propia vida.

En esa parte final, hay momentos agradables, si bien por primera vez son frecuentes los menos gratos, se nota el agotamiento y aparecen con frecuencia las ganas de que se termine.

No obstante, tras la inevitable despedida, queda un recuerdo muy hermoso, indestructible.

Hace poco comencé mi libro número 39, o sea que estoy en plena luna de miel literaria/ajedrecística.

Sammy Reshevsky

El norteamericano Samuel Herman Reshevsky (nacido como Szmul Rzeszewski, Ozorków, Polonia, 26 de noviembre de 1911 – Nueva York, 4 de abril de 1992) fue uno de los mejores ajedrecistas del mundo desde los años 30 hasta los 60.

Según Bobby Fischer era el ajedrecista más fuerte del mundo en los años 50.

Cuando era adolescente tuve acceso a su libro “Reshevsky frente al tablero”, que escribió a finales de los años 40, publicado en Argentina por la maravillosa Editorial Sopena, pero no llamó mi atención. Ahora estoy fascinado.

Sammy fue un niño prodigio, aprendió a jugar a los cuatro años, como Capablanca, solo al ver jugar a su padre, nadie le enseñó, y a los seis años ya daba sesiones de simultáneas en Polonia, y luego, cuando tenía ocho, dio simultáneas en otros países europeos.

Como se cuenta en el libro mencionado, tenemos una muestra de su férreo carácter ya a los seis años, Polonia estaba ocupada por Alemania, el Gobernador alemán, admirado y curioso por conocer al niño prodigio lo invitó a jugar ajedrez con él.

Sammy ganó la primera partida y la segunda, tras lo cual le dijo a su poderoso oponente “Usted puede disparar, pero ¡yo puedo jugar!”.

En noviembre de 1920, cuando Reshevsky todavía tenía ocho años, su familia emigró a Estados Unidos, Sammy adoptó el apellido Reshevsky y jugó miles de partidas simultáneas por todo EE. UU.

Su primer torneo magistral

A fines de 1922 en Nueva York, con solo 10 años, jugó su primer torneo con maestros, era algo que no se había visto jamás y aun hoy sería insólito.

Sus oponentes eran todos maestros experimentados, Dawid Janowski, Edward Lasker (sin parentesco con el campeón del mundo Emanuel Lasker), J. Bernstein, H. R. Bigelow y C. Jaffe.

Reshevsky comentó que “fue el primer torneo con jugadores de primera fuerza y la prueba más severa que me tocó realizar en aquella época”.

El rival más destacado era el ruso - francés Dawid Janowski, que había disputado dos matches con Emanuel Lasker, uno por el título mundial, y había logrado victorias sobre los mejores del mundo desde Steinitz a Alekhine.

Garry Kasparov, en “Mis grandes predecesores”, rescató la opinión del ganador del torneo Edward Lasker: “Fue una verdadera vergüenza permitir a un niño de 10 años jugar en una competencia como esa. Los hombres que organizaron el torneo, desconocedores del tremendo esfuerzo mental y físico que un torneo de maestro conlleva, no se dieron cuenta de que estaban poniendo en peligro la salud del niño... Luego de dos días de juego, apareció pálido y sus ojos parecían no tener vida... No le fue muy bien en nuestro torneo, pero tuvo un triunfo que valía más que todos los honores que había conseguido en sus giras dando exhibiciones”.

Más adelante hablaremos de eso, es nuestra partida comentada.

Reshevsky vio las cosas de forma muy distinta, al menos eso es lo que cuenta en su libro: “En las primeras etapas de la competencia tuve la esperanza de clasificarme en el segundo puesto, pero como fui derrotado por Lasker y Bigelow, quedé sin posibilidades para las primeras colocaciones.

La partida contra Jaffe la tenía completamente ganada, pero cometí un serio error que dio como resultante un empate. También hice tablas con Bernstein”.

Abandono del ajedrez

Reshevsky llegó a ser candidato al título mundial varias veces, no obstante, conociendo un poco su carrera, la sensación que da es que de haber nacido unas décadas más tarde, y si no hubiera interrumpido su desarrollo ajedrecístico, era muy posible que hubiese sido campeón del mundo.

No se dedicó al ajedrez profesionalmente y estuvo retirado en una etapa vital de su crecimiento ajedrecístico, desde los 13 años hasta los 19.

Una de las razones del abandono momentáneo del ajedrez fue que Reshevsky no había ido a la escuela primaria, por lo que sus padres fueron demandados en un juzgado de Manhattan por su custodia inadecuada.

La fortuna se puso de su lado, en 1924, Reshevsky estaba dando una exhibición en Chicago, se le pidió que jugara un match de exhibición con un maestro en la casa de Julius Rosenwald, un destacado magnate y filántropo.

El nombre Rosenwald va asociado a las Copa Rosenwald, disputadas en los años 50 y 60 en Nueva York, donde participó un Reshevsky maduro, y también un joven Bobby Fischer, en uno de esos torneos se enfrentaron por primera vez.

Rosenwald quedó encantado con el talento del niño y le ofreció apoyo a cambio de que terminara sus estudios.

Invitó a los Reshevsky a que se establecieran en Detroit, en la casa de Morris Steinberg, un afamado hombre de negocios y funcionario del club de ajedrez y damas de la ciudad, los padres de Reshevsky aceptaron encantados y se acabó el ajedrez por mucho tiempo para Sammy.

Reshevsky no jugó ajedrez competitivo desde 1924 a 1931, para completar su educación.

“Después de seis meses con un profesor privado estuve en condiciones de iniciar los estudios secundarios, y, terminados estos, me dediqué a la Contabilidad durante dos años en la Universidad de Detroit y luego en la de Chicago hasta 1933″, señaló Reshevsky.

Tras graduarse como contador se mudó a Nueva York y vivió en las afueras de la ciudad por el resto de su vida, se casó con Norma Mindick, y tuvieron tres hijos.

Reshevsky era religioso, los torneos que disputó debían ser reprogramados porque había días en que no jugaba.

Su estilo de juego

Sobre su estilo, y también sobre su carácter, Reshevsky comentó: “Esencialmente soy un jugador posicional, si bien puedo conducir un ataque con precisión y vigor cuando la ocasión se presenta. Mi estilo está entre Tal y Petrosian. No es excesivamente agresivo ni demasiado pasivo. Mi fuerza consiste en mi espíritu de lucha, un grandísimo deseo de vencer, y una tenacidad en la defensa cuando estoy en dificultades. Raramente me decaigo en posiciones inferiores, y no temo a nadie”.

Esa mención a estilos tan dispares, el agresivo y dinámico de Mikhail Tal y el posicional de Tigran Petrosian provocó ciertas burlas, pero al estudiar sus partidas en profundidad, no parece alejado de la realidad.

No obstante, si hubiera que decantarse por un estilo dominante, ese sería el posicional; es de señalar que Reshevsky era un táctico excelente, como lo era también Petrosian, por cierto.

Volvamos al torneo de 1922 para ver que, cuando Reshevsky tenía 10 años, ya poseía ese espíritu de lucha y tenacidad en la defensa que mencionó.

“Uno de los días más felices de mi vida”

Edward Lasker le había hablado a Dawid Janowski del talento del niño, igualmente este no podía creer que Sammy tuviera fuerza para ganar a ninguno de los participantes del torneo.

En la partida que los enfrentó, Sammy, con las negras en un Gambito de Dama, condujo la apertura muy mal; después de solo 12 jugadas Janowski le dijo a Lasker: “¿Qué clase de tontería me dijiste? ¡Ese niño entiende tanto de ajedrez como yo del baile de la soga! ¡Mira su posición! Dentro de poco no podrá mover ninguna pieza, ¡está completamente paralizado!”.

Lasker miró la posición y efectivamente, Sammy estaba casi perdido, y después la ventaja blanca fue aumentando, pero Janowski, a pesar de tener un golpe decisivo más de una vez, no remató la partida.

En un momento se embarcó en complicaciones donde Sammy se defendió con brillantez, tras otro error de Janowski el niño pasó al contraataque, el juego se complicó y llegó el momento de suspender la partida.

Muchos ajedrecistas jóvenes no vivieron eso, hasta hace relativamente poco, las partidas se suspendían tras llegar a la jugada 40, o poco después, y se reanudaban ese mismo día o en los días siguientes.

Al reanudarla se vio que Janowski se sentía inseguro y tenía un ánimo sombrío, se vio que había dejado sellada una jugada mala, aunque todavía hubo lucha, Reshevsky se desenvolvió mejor en las complicaciones y logró la victoria.

Sammy Reshevsky describió así cómo se sintió tras derrotar a Janowski:

“… Me entusiasmó de tal forma y me llenó de tanta felicidad, que tomé un taxi para llegar a mi casa con la mayor rapidez y contarles a mis padres la hazaña realizada.

No me pude estar quieto un solo segundo en el auto. Saltaba y me sentaba a cada instante durante todo el trayecto.

En cuanto llegué al hotel subí las escaleras a todo correr sin esperar el ascensor y exclamé al verlos : ´¡He vencido a Janowski!`”.

Y entonces empecé a cantar, y canté tan alto como nadie puede imaginar.

Fue uno de los días más felices de mi vida”.

GM Zenón Franco Ocampos

Ponteareas, 20 de julio de 2022

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