En principio, Hungría había vencido por 13-12 la llamada final de consolación y así quedó reflejado ya con la final de España-Italia en juego.
Sin embargo, una reclamación de Estados Unidos reclamando la entrada de un jugador húngaro antes de tiempo, en un penalti, deparó la repetición de los últimos 4 minutos.
Dos horas después de acabar el partido, volvieron a la piscina que ya había visto el oro de España.
Estados Unidos marcó dos goles en la reanudación cosechando el bronce por 14-13 final, con una protesta final de los húngaros en su último ataque.
Con mucho retraso se hizo la entrega de las medallas con el capitán Felipe Perrone alzando la copa y también el premio a mejor jugador de la final. Unai Aguirre fue elegido mejor portero y el italiano Edoardo di Somma, el máximo goleador de una surrealista última jornada.
