No ha sido por falta de oportunidades ya que desde entonces los nórdicos han disputado hasta en dos ocasiones la final continental y en las dos cayeron ante el mismo rival: Francia.
La primera en el año 2014 cuando el conjunto francés, entonces el indiscutible 'rey' del balonmano mundial, enmudeció el Jyske Bank Boxen de Herning (Dinamarca) tras imponerse por un contundente 32-41 en una final en la que los daneses no tuvieron, ni tan siquiera, la opción de pelear.
Tal y como reflejó el demoledor 4-12 que figuraba en el marcador apenas superado el ecuador de una primera mitad en la los 'Experts', liderados por los legendarios Thierry Omeyer y Nikola Karabatic desarbolaron por completo a la selección danesa.
La segunda, mucho más cercana, ocurrió hace tan solo dos cuando el equipo francés se alzó con una medalla de oro que parecía destinada sí o sí a los nórdicos, tras imponerse por 33-31 a Dinamarca con una gran actuación del barcelonista Dika Mem en la prórroga.
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Una derrota que sigue doliendo, y de qué manera, en el seno del conjunto danés como reconoció la gran estrella del equipo nórdico, el lateral Mathias Gidsel.
"Es una de esas derrotas que te acompañan mucho tiempo después de la ducha, que te acompañan hasta la cama. Una de esas derrotas que se quedan en tu mente, incluso, cuando por fin vuelves a sonreír", señaló el jugador danés.
Un dolor que los internacionales daneses quieren transformar en el motor que les impulse a conquistar el único gran título que a la mayoría les falta en su palmarés, tras ganarlo absolutamente todo en los últimos años.
"He ganado muchas cosas con la selección, pero todavía me falta algo, el título de campeón de Europa. Un sueño que se intensifica por el hecho de que el Europeo se juega esta vez en Dinamarca", recalcó Gidsel.
Pero la condición de anfitrión no es el principal argumento de la selección danesa, un equipo sin fisuras, que puede presumir de contar en sus filas con los dos mejores jugadores del mundo, el ya mencionado Mathias Gidsel, y el guardameta Emil Nielsen.
Precisamente en la portería reside la gran diferencia entre Dinamarca y la selección francesa, ya que ni Charles Bolzinger ni Remi Desbonnet, así como Valentin Kieffer, que conformarán la tripleta de guardametas en el torneo, muestran el mismo nivel de excelencia que el cancerbero danés.
Un problema al que sumar la baja de última hora del central Nedim Remili, fundamental tanto en los esquemas ofensivos como defensivos de Guillaume Gille, que se perderá la cita al no recuperarse a tiempo de la dolencia que arrastraba en el muslo izquierdo.
Ausencia que concentrará todavía más si cabe las opciones del equipo francés de revalidar el oro que conquistó hace dos años en Alemania en el rendimiento de la dupla que conforman Ludovic Fabregas, sin ninguna duda el mejor pivote del panorama internacional, y el lateral derecho Dika Mem.
Todo lo contrario que Suecia, campeona en el año 2022 y el equipo más laureado de la competición con cinco títulos, que contará con toda sus estrellas disponibles, empezando por el central Jim Gottfridsson, elegido mejor jugador del torneo en los años 2018 y 2022.
Pero el jugador del Szeged húngaro no será la única referencia de un conjunto escandinavo, que pese a la presencia de nombres de la talla del portero Andreas Palicka, el central Felix Claar o las laterales Albin Lagergren y Eric Johansson, destaca por la fortaleza de su colectivo.
Un argumento al que añadir el camino mucho más benigno que aguarda a los de Michael Apelgren en comparación con el que deberán afrontar daneses y franceses, los otros dos máximos candidatos al oro, para alcanzar las semifinales.
Y es que el Europeo de Dinamarca, Suecia y Noruega estará marcado por lo ocurrido en un sorteo lleno de condicionantes que deparó dos partes del cuadro claramente descompensadas.
Si Dinamarca y Francia tendrán que superar para acceder a la lucha por los metales una durísima segunda ronda en la que les aguardarán previsiblemente rivales de la talla de Alemania, vigente subcampeona olímpica, España, bronce en los Juegos de París, o la pujante Portugal, cuarta en el último Mundial, la selección sueca tendrá un camino más expedito a las semifinales.
Una circunstancia que no sólo beneficiará al conjunto escandinavo, sino también a Islandia o Hungría, que dirige el español Chema Rodríguez, que tendrán más cerca que nunca la posibilidad de acceder, con el permiso de Croacia, el otro gran nombre que figura en la parte del cuadro que se disputará en Suecia, a unas semifinales que han rondado en los últimos campeonatos.
