El jugador, de 1,90 metros y 90 kilos, ya ha jugado en la máxima categoría del balonmano español con el Caserío Ciudad Real y el Bathco Torrelavega; y en España también ha pasado por el Cisne y el Burgos, mientras que fuera ha jugado en el Tatran Presov eslovaco, en el Balingen-Weilstetten alemán y en Brasil, su país natal, donde dio sus primeros pasos en el Taubaté.
En declaraciones difundidas por el club, Linhares se ha mostrado "muy feliz" de llegar a Puente Genil y ha asegurado que viene "con hambre de ayudar desde el primer día" a una liga en la que ya ha jugado dos temporadas y que sabe "dura", porque en ella "cada partido se pelea hasta el final", por lo que quiere aportar "intensidad, compromiso y todo lo que tengo para sumar al equipo".
Además, el lateral brasileño ha pedido el apoyo de la afición pontana, a la que ha trasladado que "los necesitamos más que nunca" y que la plantilla se va "a dejar la piel", antes de despedirse con un "nos vemos en la pista".
