El trío de la "NextGen" corteja al público de Roland Garros

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Antonio Torres del CerroParís, 7 jun (EFE).- Un ruso, un griego y un alemán. Daniil Medvedev, segunda raqueta del momento, el griego Stefanos Tsitsipas, quinta, y el alemán Alexander Zverev, sexta, encaran la segunda semana de Roland Garros con la oportunidad histórica de plantarse en la final, para lo que buscan la inestimable ayuda del público.

Estandartes de la "NextGen" (acrónimo inglés de la próxima generación), los tres tenistas están en la parte opuesta del cuadro de la de los treintañeros Rafa Nadal (13 Copas de los Mosqueteros) y el número 1 Novak Djokovic, a los que hipotéticamente retarían en una final.

Este martes, Zverev, de 24 años, desafía al sorprendente Alejandro Davidovich (español que comparte orígenes rusos como su próximo rival), mientras que Medvedev encara a Tsitsipas, en un choque de alto voltaje.

Ni el ruso, ni el griego ni el alemán han vencido aún en un grande y para ello procuran en esta edición de Roland Garros "enamorar" a un público falto de un héroe local -los franceses se quedaron huérfanos de un representante en el cuadro individual en tercera ronda, un fracaso histórico-.

El trío sabe que la operación seducción se juega también fuera de las canchas de arcilla de Roland Garros. Uno de los más conscientes es el número dos mundial, Medvedev, entrenado por el francés Gilles Cervara. El moscovita ha pedido sin tapujos y a pie de pista el respaldo de los galos.

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"Espero que el público francés esté de mi lado. Eso me va a ayudar mucho. Espero que los que vengan el martes digan, 'ok, él habla francés, es simpático. Vamos a apoyarlo", dijo en la lengua de Moliére nada más sellar el pase a cuartos.

La operación seducción no es baladí. Muchos jugadores han comentado este torneo que el respaldo del público -aunque sean unas centenas en cada pista por las restricciones sanitarias- les proyecta.

El griego Tsitsipas también juega la carta del "charme", en francés claro. Al término de sus partidos, se ha esforzado en usar esa lengua, en vez del inglés, el oficial en los torneos ATP.

El tenista de estampa apolínea, con sus ojos claros, su melena rubia, una fina barba y sus 1,93 centímetros, hace furor también en las redes. En su cuenta de Instragram, suma 1,1 millones de seguidores.

Otro tenista que intenta conectar con el público local es Zverev. El rubicundo alemán de origen ruso muestra especial desenvoltura en las ruedas de prensa, con un alto nivel de inglés. Algunas de ellas registran divertidas anécdotas y cierta polémica que engancha a la afición francesa.

La última cuando un periodista británico formuló su pregunta desde un supermercado (las ruedas de prensa no son presenciales y sí por internet), donde cuestionó a Zverev qué le podría comprar para conmemorar su victoria de primera ronda.

La pregunta trajo cola porque a ese reportero le quitaron temporalmente la acreditación por falta de decoro profesional, aunque luego la recuperó tras pedir disculpas.

El número 6 del mundo, también con un físico imponente (casi dos metros), gana al griego en seguidores de Instragram, la red social favorita de muchos deportistas y de las celebridades. Cuenta con 1,2 millones.