Luego de 20 años de labor, Periodismo Joven se despide

Innumerables aprendizajes, cientos de vidas transformadas por una pasión insaciable y muchos jóvenes determinados a construir un mundo mejor, a través de la vocación periodística, constituyen el fruto de dos décadas de trabajo. Hoy, el taller de Periodismo Joven cierra sus puertas, dejando un legado invaluable.

El taller de Periodismo Joven cierra sus puertas, dejando un legado invaluable.
El taller de Periodismo Joven cierra sus puertas, dejando un legado invaluable.ABC Color

En este hogar de enseñanzas, numerosos jóvenes aprendieron a utilizar una poderosa e invaluable arma del periodista: la palabra, pero no sin reconocer la importancia de emplear esta preciada herramienta con responsabilidad.

A través de entrevistas, miles de historias de artistas, atletas y emprendedores, cuyas voces resonaron en los artículos de la sección, recibieron la oportunidad de ser oídas. Durante el tiempo transcurrido, este espacio también correspondió a aquellos valientes jóvenes, quienes luchan contra las adversidades con la voluntad como única arma, en un mundo injusto que, en muchos casos, los condenó por la falta de oportunidades.

En estas dos décadas, no solo los miembros del plantel, sino todas las jóvenes almas que sueñan con construir un país mejor, fueron los genuinos protagonistas de la sección. Este hogar, donde muchas personas crecieron con los valores de la empatía, honestidad y responsabilidad, fue construido con el acompañamiento de un maestro de vida que guio varias generaciones de periodistas, el profesor Ilde Silvero.

De par en par, las puertas del cautivante mundo de las letras se abrieron para quienes se encuentran en la primavera de la vida. Por eso, durante el otoño de este espacio juvenil que hoy llega a su final, el orgullo de haber egresado de esta escuela de la vida florece en el corazón de muchos profesionales.

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El legado de esta labor se extiende, como las ramificaciones de un árbol verde y vibrante, en cada chico y chica que se sintió representado por las preocupaciones y opiniones contempladas en cada artículo de la sección. Contra todos los prejuicios, una y otra vez, los jóvenes demostraron que no son indiferentes, denunciando con criterio y sin miedo crudas realidades que atestiguan a diario.

Este semillero de trabajadores de prensa hoy cierra sus puertas, dejando un reguero de frutos invaluables. Si bien la sección concluye con su labor de formar comunicadores idóneos, su legado permanece intacto en el universo interno de varias generaciones de jóvenes, en cuyos corazones encendidos vibra, incandescente y voraz, la apasionada llama del amor por el periodismo.

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