La artista ofrecerá un repertorio con obras de Chopin, Piazzolla y otros.
“Lo que más me gusta (del piano) es tocar para la gente, porque hay tanto amor, especialmente en la música que interpreto, como Chopin y Debussy. Cuando tocas, sientes cómo la gente cambia y abre su corazón”, aseguró la concertista.
Anticipó que su repertorio se iniciará con obras de Frédéric Chopin, así como una pieza de Franz Schubert, adaptada para piano por Franz Liszt. También interpretará Une barque sur l’océan (Un bote en el océano) de Maurice Ravel. “Realmente uno siente que está sentado en una pequeña embarcación y va a través de la tormenta. Es una pieza maravillosa”, comentó.
Grineva ofrecerá igualmente el Forest murmurs (Murmullos de la selva) de Liszt, a quien califica como “el compositor más virtuoso para piano”.
En honor a su Rusia natal, interpretará Scheherezade de Rimski-Korsakov, junto al Ave María. Igualmente, estarán en el repertorio Adiós nonino y Balada para un loco de Astor Piazzolla, y La danza ritual del fuego de Manuel de Falla.
La artista comentó su gran expectativa en relación a la respuesta del público, recordando que en sus anteriores experiencias en Sudamérica encontró “gente muy cálida y receptiva”.
En diciembre, la concertista se presentará por décimocuarta vez en el Carnegie Hall de Nueva York, donde asegura que cada vez “es como si fuera la primera”.
Las entradas para el concierto, organizado por la asociación de padres del ASA, están a la venta en la Red UTS a G. 50.000 (graderías) y G. 100.000 (platea).
