A inicios de los 70, mucho antes de que Karol G y Nicki Minaj se encargaran de que Tusa fuera una de las canciones de moda, en River Plate, Tito Prisciliano Vera Acuña (1 de abril de 1952) comenzaba a hacer sus primeras armas en la División de Honor del fútbol paraguayo. Jugaba de mediocampista, era robusto y un poco lento, pero su virtud estaba en su visión de juego y en su pegada zurda que tenía una precisión única.
Uno de sus apodos fue “Tusa”, “rememorando en su persona a los pesados y perezosos ómnibus” que transitaron por las calles de Asunción, señala una nota que concedió al suplemento As Deportivo que aún conserva como recuerdo.
Se conoce como TUSA a los buses de la empresa Transporte Universales SA y que irónicamente, en el concepto popular adquiría otra definición: Transporte Usados Sin Apuro. A Vera, por lo mismo, también se lo llamaba “Carreta”, o “Maíz”, por el pelo blanco.
Sus inicios y River Plate
Antes de debutar en el plantel principal de Recoleta con solo 15 años, a Tito, así como a tantos de raíces humildes, le tocó ganarse el pan de cada día desde joven. Caminó entre tumbas ayudando a su padre y a su hermano a construir panteones en el Cementerio de la Recoleta.
Vera destaca que el entrenador Walter Chamorro fue muy influyente en su carrera deportiva: fue el que lo hizo estrenarse en el conjunto funebrero, que militaba en categorías menores del balompié nacional, y el que lo llevó a River Plate para jugar en la Primera División. Señala que este fichaje se produjo cuando tenía 19 años.
“Mi primer partido fue contra Cerro Porteño, en el Defensores del Chaco. Salimos empatados, 0-0. Le marqué por primera vez a Juvencio Osorio, Jara Saguier, Gerardo González”, rememora sin poder ocultar su emoción.
El Tusa conformó uno de los mejores equipos del Kelito, que en 1975 estuvo a poco de lograr el segundo puesto y con él, obtener el pasaporte a la Copa Libertadores del siguiente año. “Peleamos por el vicecampeonato contra Sportivo Luqueño. El primer penal erré”, lamenta. El subcampeonato de ese entonces se definió en tres juegos: el primero lo ganó River (1-0), el segundo fue para Luqueño (1-0), y el tercero, que se jugó el 31 de diciembre, fue 4-2 en penales para el cuadro auriazul tras igualar sin goles en los 90 minutos y en el tiempo extra.
“Teníamos un equipazo”, expresa y menciona a: “Gato (Roberto Fernández), (Alicio) Solalinde, Juan Villalba, Julián Florentín, Domingo Insfrán, Juan Valenzuela, yo y Domingo Samaniego. En la delantera estaban Clemente Rolón, Eduardo Ortiz y Adolfo Lazzarini”.
Libertad y la transferencia que no fue
Tito Vera manifiesta que estuvo en River Plate “12 años sin lastimarme. Me fui a préstamo a Libertad para la Copa Libertadores, al igual que Juan Villalba, Adolfo Lazzarini y Arsenio Meza”. De acuerdo a sus palabras, uno de los objetivos que no pudo cumplir es el de ser transferido.
Cuando prácticamente todo estaba cerrado para vestir la casaca del Cruz Azul mexicano, en cuyas filas Carlos Jara Saguier se hizo figura, la negociación se derrumbó por una lesión. Y no era la suya, sino la de un rival. Finalmente Libertad se hizo con sus servicios.
“Eso fue domingo, el martes iba a viajar. El mismo Carlos Jara Saguier me iba a llevar como su reemplazo”, apunta. “Me compró Libertad. (Jesús Manuel) Pallarés me habló. En ese momento estaba para irme a México, al Cruz Azul, en lugar de Carlos Jara Saguier. Pero lamentablemente le fracturé a un jugador de Guaraní. Ahí se quemó mi ida. Me llamó Pallarés, me dijo que me iban a comprar pero también a suspender por un mes y medio”, relata.
Vera sostiene que en el Gumarelo jugó “como siete años. Luego me operé del menisco”. su paso por el quirófano y su edad ya repercutieron en su rendimiento. “Volví a jugar en Recoleta, Resistencia, pero ya no como antes”, agrega el Tusa.
Durante toda su carrera no pudo sacudir las redes. “No metí ninguno, pero di pases, medio goles. No tiraba de balde la pelota como se hace ahora. Por eso se lucían en Libertad: Pedro Nelson Fleitas, Arecio Colmán, Eugenio Morel”, comenta satisfecho.
La gloria con la casaca albirroja
Tito Vera es uno de los pocos jugadores paraguayos que pudo levantar una Copa América. Lo hizo en 1979. Si bien solo disputó un cotejo oficial, fue convocado para varios, incluido el del título y tuvo minutos en un par de amistosos.
“Al Paraguay-Uruguay, que se jugó acá, solo se fueron jugadores de Olimpia y Cerro. Después hubo una llamada del técnico Ranulfo Miranda. Me convocó y me fui a Uruguay para jugar el partido de vuelta”, acota. El duelo al que se refiere terminó igualado a dos tantos, en el estadio Centenario de Montevideo.
La Albirroja avanzó a semifinales, fase en la que eliminó a Brasil. “Nos clasificamos, y en la final estuve en el banco”, remarca sobre el partido definitorio ante Chile.
Lo que le dio el fútbol
Sentado en su sofá, con fotos de su etapa como jugador en las paredes, y también de sus seres queridos, Tito reflexiona acerca de lo que este deporte le dio. “No me quejo. Gracias a Dios estoy feliz, tengo mi familia, tengo mi casa. Todo gracias al fútbol”, asegura.
“Tengo una casa, mi señora, cinco hijos, ocho nietos, dos bisnietos, eso me dio el fútbol, me hace alegrar. Vivo tranquilo, no puedo quejarme (...) Gracias al fútbol tengo lo que tengo”, insiste.
Actualmente, a sus 68 años, tiene un empleo en la Municipalidad de Asunción.
Otro hecho positivo que le dio el balón fueron los amigos. “Hasta ahora nos solemos juntar para jugar, pero yo ya no puedo porque me molesta la rodilla. Me voy solo para estar con ellos”, indica.
Tras su retiro se alejó de los estadios, se fue “a trabajar en el SNPP (Servicio Nacional de Promoción Profesional)”, y solo sigue los partidos por televisión “algunas veces si mi señora no se adelanta con su novela”.
@neryjavier8
