A sus 42 años, Blanco no pudo despedirse con un gol a pesar de contar con alguna buena ocasión, pero al final sus compañeros del equipo Puebla le entregaron el brazalete de capitán para que levantara el trofeo de la Copa de México tras derrotar 4-2 al Guadalajara.
“Me voy muy contento (...) No me duele retirarme, me duele no ver a la afición”, dijo con la voz entrecortada este delantero que jugó tres mundiales y militó en diez equipos de México, España y Estados Unidos, aunque su corazón siempre estuvo con el poderoso América.
