Entre el 22 y 25 de marzo de 1957, María recorrió 400 kilómetros en el agua, en 80 horas y 45 minutos, iniciando su travesía en Concepción, hasta llegar a la ciudad capital, Asunción.
A los 22 años, Escurra ya fue campeona sudamericana; y años después, panamericana.
Además de la natación, se destacó en otras disciplinas deportivas como el hándbol, jabalina, velocidad, básquetbol, martillo, entre otros.
Fue elegida como mejor deportista en los años 1951, 1952 y 1953, cuando realizaba sus competencias por el Club Atlético Ciudad Nueva.
Sus restos fueron velados ayer en el salón Marrudi, de Lambaré. Posteriormente, un sencillo cortejo fúnebre, acompañó a María Digna a su última morada, en el cementerio de Lambaré.
Aproximadamente unas 30 personas estuvieron presentes en el sepelio.
Teniendo en cuenta la trayectoria e importancia de María Digna en la natación nacional, extrañó a los presentes la nula participación de dirigentes deportivos de nuestro país.
“El pueblo que hace deporte es un pueblo feliz”, expresó ella en una de sus últimas entrevistas.
