Preguntado sobre cuál de los dos regímenes, APP o “llave en mano”, convienen más al país, Gómez respondió que cualquiera de los dos son razonables, siempre y cuando se cumplan algunas condiciones fundamentales, “pero lo que se haga tiene que ser bien hecho y bien controlado”.
En cuanto al sistema “llave en mano”, donde el inversionista se encarga de todo, dijo que el proyecto debe ser bien hecho, porque construir es solo una parte del problema. “Acá hay que tener una prefactibilidad, un estudio en serio de lo que se va a hacer y verificar los costos”, afirmó.
Al señalársele que el MOPC ha sido duramente criticado por optar por el sistema más oneroso (llave en mano) para la reconstrucción de la Transchaco, Gómez manifestó: “El ministerio tiene que analizar por qué es el más caro, porque es el que va a adjudicar. Entonces, puede y debería traer al mejor estudio de ingeniería que le diga cuánto exactamente sería el costo de este proyecto, y en cuánto tiempo se puede pagar”.
Añadió que para que una ruta o cualquier otra obra funcione hay que considerar previamente dos cuestiones: debe ser económicamente sustentable, por la cantidad de pasajeros o de carga que serán transportados, y el valor del territorio, y si lo que se va a construir va a ser realmente eficiente para el país. Dijo que el caso de la Transchaco es totalmente viable, teniendo en cuenta la producción y toda la potencialidad existente.
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Al recordársele las malas experiencias con los proyectos “llave en mano” en el pasado, contestó: “Eso pasó porque se permitía que sucedieran, no porque esencialmente el sistema fuera malo”.
Requerido sobre quién puede asegurarnos de que ahora se va a controlar realmente, respondió: “Nosotros los paraguayos tenemos que exigir los controles, porque si algo está mal, tenemos la obligación de denunciar. Pero la gente no quiere involucrarse en denuncias, porque muchos forman parte del clientelismo y el prebendarismo existente en el país”.
Consultado si por qué cree que no se avanza con las obras públicas, dijo: “Es por la falta de conocimiento en serio y el temor a los errores. Hay que dejar que pase y después se corrige. Hay que aprender a dialogar y que los objetivos sean absolutamente claros. Además, tenemos que entender que en el Paraguay no somos enemigos, y yo estoy seguro de que vamos a llegar a acuerdos importantes”.
