Además, se puede disfrutar de las diversas áreas de esparcimiento como canchas de fútbol, de básquet, vóley, paseo en sulky, a caballo, bicicleta y caminatas.
Luis Enrique Resquín, director general de la Escuela Agrícola San Francisco y del hotel Cerrito, cuenta que el mismo está en funcionamiento desde 2003, pero que inicialmente era un lugar de retiros espirituales. Luego se hicieron algunos cambios para hacerlo más cómodo y explotarlo como hotel.
Actualmente cuenta con 26 habitaciones simples, matrimoniales y para grupos, además de cuatro cabañas. De esta manera, tiene capacidad para albergar a 130 huéspedes, con todas las comodidades, inclusive aire acondicionado, servicio de cafetería y restaurante.
Dispone de salas de reunión para 30, 80 y hasta 300 personas, completamente equipadas pero sin lujo, en medio de una naturaleza pródiga de fresca vegetación.
“Queremos elevar el porcentaje de ocupación, que hoy alcanza el 25%. Estamos modernizando las camas, los techos que tenían alrededor de 60 años fueron completamente renovados. Queremos habilitar un restaurante permanente y una piscina, para habilitarla este verano próximo”, indicó.
Los precios por persona van desde G. 65.000 hasta G. 220.000, con desayuno incluido.
Está ubicado a 46,5 km de Asunción, a 800 metros de la Ruta IX Carlos Antonio López (Transchaco).
El 40% del ingreso del hotel a través de sus servicios sirve para la manutención de la escuela, que tiene dos bachilleratos, el técnico agropecuario y en hotelería y turismo.
Ambos emprendimientos, tanto el hotel como la escuela agrícola, están administrados por la Fundación Paraguaya y se trata de una de las pocas escuelas autosustentables, que no cuenta con ningún tipo de subsidio estatal.
Modelo educativo
El hotel-escuela es un modelo educativo de la Fundación Paraguaya, con un programa de escuela agrícola que busca que el joven tenga habilidades como para que a través de la filosofía de la escuela, que es aprender haciendo, pueda emprender o insertarse en el mercado laboral rápidamente.
Su programa consiste en 50% de práctica y 50% de teoría. “Acá se encuentran chicos que practican como mozos, en la limpieza, en la cocina y recibiendo a las delegaciones”, contó el director de la citada escuela.
Además, con estas prácticas, se busca romper con la timidez que sufren, sobre todo, los jóvenes del campo. Tiene 163 alumnos de 12 departamentos del país, que pagan una cuota de G. 60.000 mensuales, mediante una beca.
