Debe decidir entre ser Presidente o peón

Como era de preverse cuando los mandamases del Partido Colorado se reunieron para “cicatrizar” su enfrentamiento personal, ello no consistió en otra cosa sino simplemente en las condiciones que Horacio Cartes impuso a Mario Abdo Benítez para permitirle seguir en el poder. Esa es la única razón de ser para quien ocupa actualmente la Presidencia de la República. Por eso habíamos sostenido en otra oportunidad que el poder real lo administra actualmente el expresidente Cartes, según sus propios intereses. Han ocurrido varios eventos en la política confirmando que Marito no puede tomar decisiones sin tener la aprobación del empresario de cigarrillos. La operación cicatriz está amenazada por un paso en falso dado por el cautivo Presidente, quien deberá tomar una decisión en algún momento: continuar siendo un peón en el tablero de Cartes, con el riesgo de terminar sacrificado, o despegarse del pacto que firmó con saliva, para asumir la responsabilidad que le encomendaron los votantes. Debe decidirse de una vez a ser Presidente o peón.

Como era de preverse cuando los mandamases del Partido Colorado se reunieron para “cicatrizar” su enfrentamiento personal, ello no consistió en otra cosa sino simplemente en las condiciones que Horacio Cartes impuso a Mario Abdo Benítez para permitirle seguir en el poder. Esa es la única razón de ser para quien ocupa actualmente la Presidencia de la República. Por eso habíamos sostenido en otra oportunidad que el poder real lo administra actualmente el expresidente Cartes, según sus propios intereses.

Han ocurrido varios eventos en la política confirmando que Marito no puede tomar decisiones sin tener la aprobación del empresario de cigarrillos. La última convención de la ANR es una clara muestra de ello, donde, para que no queden dudas de quién toma las decisiones del Partido Colorado, Cartes estuvo presente como “invitado”, y, como sucedió ya cuando alquiló la ANR para candidatarse a la Presidencia de la República, se encargó de pagar las cuentas generadas por la convención que atropelló la voluntad popular, ya que en la ocasión se extendió ilegalmente el mandato de las autoridades. Con ello, el expresidente se asegura el control de las próximas internas, donde decidirá quién será el candidato a la presidencia.

En este contexto de dominación al que está sometido Marito, no le está permitido cometer errores que hagan enojar al patrón, pero lo hizo. Se atrevió a disponer de recursos del pueblo para entregarlos a los “campesinos” piqueteros que atropellaron la ciudad y a los ciudadanos en sus derechos, para exigir que se les entregue dinero como sea. Todo parece indicar que en realidad fue una jugada de Marito y Añetete para autorregalarse fondos, y los piqueteros abdistas hicieron el trabajo sucio.

Hacer esta jugada sin tener el consentimiento de Cartes le costó al Presidente una reacción del cartismo, cuyos diputados informaron públicamente que no tratarán “por ahora” el veto que presentó el Ejecutivo a la ley que pretendía incluir los gastos sociales de las binacionales en el Presupuesto General de la Nación.

Por un lado, la sospechosa obsesión de Marito de seguir administrando y decidiendo el destino de los gastos sociales sin control del Congreso, es contraria a una República, donde los bienes son del pueblo, no de quien tiene la autoridad y, por lo tanto, cualquier control debería ser bienvenido. Sin embargo, el autoritarismo que corre por las venas del Presidente le impide comprender algo tan elemental, como su condición de servidor circunstancial del pueblo.

Por otro lado, el manejo que hace Cartes de “su Cámara de Diputados” lo pinta de cuerpo entero. No le interesa realmente el rechazo del veto del Poder Ejecutivo para que los recursos de las binacionales sean administrados por ley, como debe ser.

Independientemente del deleznable y reprochable acto de seguir con la repartija discrecional de fondos públicos a los piqueteros, lo cierto es que los últimos sucesos confirman que una acción no autorizada al Presidente de la República genera una reacción del mandamás de facto. El sospechoso empecinamiento en no meter los gastos sociales al Presupuesto General de la Nación interpela la honestidad del Mandatario. Esta acción del Presidente de la República vuelve a generar otra reacción de Cartes. Si para muestra valen dos botones, aquí está la mercería completa.

El mensaje a Marito con la postergación del tema es que no debió autoasignarse dinero usando a piqueteros sin consultarle o tener su permiso. Cartes le recuerda al Presidente que no tiene el poder real, sino que está sometido a su voluntad. En todo este tiempo en que se congele el tratamiento del veto, Marito estará bailando como el muñeco del titiritero, como de hecho ya lo viene haciendo desde que su antecesor lo salvó del juicio político y posible destitución a raíz de la entreguista Acta Bilateral, uno de los episodios más vergonzosos de su Gobierno.

La operación cicatriz está amenazada por un paso en falso dado por el cautivo Presidente, quien deberá tomar una decisión en algún momento: continuar siendo un peón en el tablero de Cartes, con el riesgo de terminar sacrificado, o despegarse del pacto que firmó con saliva, para asumir la responsabilidad que le encomendaron los votantes. Debe decidirse de una vez a ser Presidente o peón.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD