Una declaración presidencial que despierta suspicacias

Este artículo tiene 20 años de antigüedad

A comienzos del siglo XVIII, Luis XIV, rey de Francia, pronunció una frase que pasó a la historia: "El Estado soy yo". En su caso tenía razón, por lo menos dentro del contexto histórico en el cual dijo esas palabras. Tres siglos después, el presidente Nicanor dijo exactamente lo mismo. La frase hubiera pasado inadvertida o valorada como un simple exabrupto si no fuera porque se la dijo en un país que está tratando de construir su institucionalidad, que lo hace penosamente, con avances y retrocesos, bajo la sombra ominosa de una tradición autoritaria todavía firmemente arraigada en nuestra cultura política. El Paraguay tiene una institucionalidad todavía precaria, con una seguridad jurídica que a veces da la impresión de que hace agua por todas partes.