CORONEL OVIEDO (Carlos Mariano Godoy, redacción regional). La chía (salvia hispánica) era uno de los cuatro cultivos básicos de los Mayas que usaban para su alimentación, junto al maíz, el poroto y el amaranto. Su siembra y su uso en el valle de México se remonta a unos 3.500 años antes de Cristo y para los nativos esta especie era sinónimo de aceite.
El agrónomo Odeni Girardi de Lima, y la propietaria del cultivo de Chía, en esta localidad, Gloria Portillo, dijeron que la moderna investigación de esta planta se basa en su gran aporte de ácidos grasos esenciales.
Sus pequeñas semillas son consideradas como excelentes integradores alimentarios, dada su riqueza en componentes nutricionales. Esta simiente representa la fuente vegetal con más alta concentración de omega 3, resaltó Portillo.
Añadió que las semillas de la planta tienen propiedades terapéuticas, antioxidantes, antiagregante plaquetario, antiinflamatorio, antimutagénico, anticarcinogenético, tónico cardiaco y nervioso. Además es alimento mineralizante, vitamínico y proteico.
Además de los beneficios del aceite, el consumo de sus semillas es una buena forma de beneficiarse con su aporte de omega 3, de acuerdo a lo mencionado por Gloria Portillo.
Semillas y miel
El agrónomo Girardi de Lima explicó que la idea es aumentar la productividad cde las semillas y al mismo tiempo producir miel de abeja medicinal en pleno invierno.
Para tal efecto, cultivaron 8 hectáreas de chía en esta comunidad, con unos colmenares para que las abejas puedan realizar el trabajo de polinizar el néctar de las flores de esta planta, que luego se convertirá en una “miel altamente nutritiva y medicinal”, manifestó el profesional.
Con una buena asistencia técnica y crediticia, este rubro puede convertirse en un cultivo alternativo, que puede apuntalar la microeconomía del pequeño productor agrícola de nuestro país, indicó Portillo.
