SAPUCAI, Dpto. de Paraguarí (Catalino Ibarra, corresponsal). La comitiva encabezada por Marta González Ayala, titular de Unidad de Monitoreo de Empresas Públicas, visitó ayer las instalaciones de la exestación de ferrocarriles de esta ciudad. Le acompañaron el presidente del Centro de Industriales Metalúrgicos (CIME), Ramiro Vargas Peña; y Jacinto Santamaría, de la Red de Emprendedores Turísticos (Cotur), entre otros.
González explicó que actualmente no hay un inventario específico de los bienes que posee la empresa Ferrocarriles del Paraguay SA (Fepasa) y que por eso buscarán determinar la valuación del patrimonio del ferrocarril, desde Asunción hasta Encarnación.
Afirmó que “hay un enorme trabajo” que hacer, para luego incorporar la información financiera en el patrimonio del Ferrocarril. Es para que a partir de allí el Gobierno sepa cuánto vale esto. Valoró “la gran inversión” hecha por el CIME, hace menos de dos años, en la restauración del taller del ferrocarril y que “obviamente necesita ser cuantificado, valorizado e incorporado en la información financiera del Ferrocarril”, explicó.
“Lo que yo puedo confirmar es el valor más allá de lo netamente económico del ferrocarril, por ejemplo de cuánto vale una pieza, un riel: es el valor museológico, el valor histórico que tiene una empresa que arrastra más de 200 años de trabajo”, dijo González Ayala.
Significó: “Nosotros los paraguayos hicimos esto (al mirar el taller del ferrocarril) con aporte y experiencia de los ingleses. Por eso, tenemos la obligación de trascender esto más allá de la parte económica financiera”.
“Esto hay que mostrarles a nuestros estudiantes secundarios y universitarios, esto hemos logrado hace más de 200 años y el Paraguay necesita rescatar para poner en evidencia aquellos valores de patriotismo por encima de los intereses particulares. No puede ser que solo gente de afuera venga a emocionarse hasta con lágrimas en los ojos al ver este patrimonio”, exteriorizó la responsable de auditoría.
González se refirió además al valor histórico-patrimonial de los libros contables de la época de Don Carlos Antonio López e incluso de la primera mitad del Siglo XX, que se encuentran en el museo de lugar. Dijo que estuvo mirando un libro mayor de Contabilidad de 1943 y que como docente universitaria le causó “una terrible emoción”.
