SAN MIGUEL (Rafael Marcial Montiel, corresponsal). Justiniana Martínez Vda. de Mereles es una excombatiente de la Guerra del Chaco muy querida en esta ciudad y ayer celebró su siglo de vida rodeada de familiares y amigos en el Polideportivo Municipal. Bailó al son de una bandita folclórica, demostrando alegría y mucho ánimo.
Nació en esta ciudad el 1 de diciembre de 1913 y su historia de doña Justiniana está cargada de emoción, heroísmo y arrojo. A los 19 años de edad, con valentía y coraje, se alistó como varón al ejército para la guerra contra Bolivia a fin de acompañar a su marido reservista, Juan de la Cruz Mencia, quien fue llamado a defender la heredad de nuestro país y murió en el campo de batalla tras recibir una ráfaga de ametralladora.
Justiniana se casó con Mencia en lo civil cuando tenía 19 años edad. Su marido tuvo que ir a la guerra, pero ella, enamorada, decidió acompañarlo. “No quería separarme de él”, relató.
Se rasuró la cabeza y se presentó como soldado en el cuartel de San Juan Bautista, Misiones, rememoró.
Doña Justiniana tiene una lucidez envidiable y mantiene el recuerdo de las hazañas en el campo de batalla, como Isla Po’i y Boquerón. Relató que de San Juan Bautista marcharon a Coronel Bogado (Dpto. de Itapúa) y de ahí el contingente subió en el tren hasta Campo Grande (Asunción) y después fueron conducidos directo al Chaco a defender la heredad nacional.
Justiniana no recuerda el nombre de varón que adoptó para engañar a los superiores y así acompañar a su esposo Juan de la Cruz Mencia. Rememoró que peleó al lado de su marido, quien aprendió a manejar la ametralladora y ella era su ayudante.
En el frente de batalla, el soldado Mencia fue alcanzado por las balas y cayó cerca de doña Justiniana, quien intentó auxiliarlo, pero su cuerpo quedó destrozado y falleció. En idioma guaraní relató que después del trágico final de su marido quedó muy impresionada y enferma. Le llevaron al hospital y cuando se recuperó volvió al campo de batalla, aseguró.
Al terminar la Guerra del Chaco, en 1935, regresó a San Miguel y siendo joven aún se volvió a casar con Eligio Mereles (+), con quien tuvo dos hijos: Juan Bautista y Lucila Mereles, tiene diez nietos y siete bisnietos.
Doña Justiniana Vda. de Mereles es conocida como excombatiente de la Guerra del Chaco. En San Miguel ejerció el oficio de partera empírica y ayudó a dar a luz a más del 80 por ciento de las mujeres sanmiguelinas, según relataron sus hijos y su nieta María de Jesús Mereles.
La heroína desayuna maíz con coco y leche con canela. Su almuerzo varía entre vori vori de gallina casera o carne vacuna, polenta, kumanda pytã’i, locro ipokue, entre otros. Su cena alterna con so’o josopy (soyo de carne molida en mortero) y so’o ku’i arró (carne molida con arroz).
Asegura que no tiene problema de salud y que aún trabaja en la chacra. “Mba’asy jajuka vaerã trabájope” (a la enfermedad hay que vencerla con trabajo), expresó.
