“No nos paramos por nada”, reivindica Julio Zamora, su vocalista de 21 años, tras participar con once agrupaciones de reggae, punk y ska en el festival Nuevas Bandas, que desde hace dos décadas impulsa el talento emergente, informa la agencia AFP.
En una plaza de Caracas, Novanout interpreta su reggae “Araguaney”, una crítica al poder: “Son zamuros (cuervos) pisoteando esta orquídea / llenos de rencor, resentimiento y envidia / pisoteando el paisaje tricolor / desperdiciando el néctar de esta flor”.
Catapulta para géneros contestatarios, el festival apenas se sostiene en este país sometido a un régimen policiaco.
“La movida (musical) no es que no existe, pero quizá no es tan activa como años atrás”, asegura Julio, quien bromea durante un ensayo en una pequeña sala.
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“¡Gracias, Poliedro!”, remata aludiendo al mayor escenario nacional, con aforo de 20.000 personas, donde antaño se presentaron artistas como Queen o Metallica.
Hoy, sus instalaciones albergan los actos oficialistas.
Para conseguir presentaciones, Novanout ha adaptado su repertorio a salsas y boleros. Fusionarse es su “ventaja”, explica Andrés Villamediana, guitarrista.
Antes de la llegada al poder del fallecido expresidente Hugo Chávez, canciones protesta como “Políticos paralíticos” (1988) y “Valle de balas” (1997), de Desorden Público, ícono del ska nacional, sonaron fuertemente en la radio denunciando la corrupción y la violencia.
Hoy es impensable que piezas similares pasen en estaciones radiales o televisivas, bajo la censura del régimen chavista.