Es más grande que otra avistada hace varios años en los bosques de Sumatra occidental que medía 107 centímetros.
La flor tiene el olor de la carne podrida, para atraer a los insectos. Pero no es la única con esta característica.
La comparte la Amorphophallus titanum indonesia, que también presenta un tamaño monumental, la más alta del mundo, una flor en forma de falo, que puede alcanzar tres metros de altura, aunque más angosta que la Rafflesia.
