“Brasil decidió suspender su participación en la Celac. La Celac no tenía resultados en la defensa de la democracia o en cualquier área. Al contrario, daba protagonismo a regímenes no democráticos como los de Venezuela, Cuba, Nicaragua”, informó el canciller Ernesto Araújo.
“Brasil refuerza su determinación de trabajar con todas las democracias de la región (sea bilateralmente, sea en la OEA, sea en Prosur o en Mercosur) por una agenda de libertad, prosperidad, seguridad e integración abierta”, agregó.
La Celac, que reúne a 33 países de Latinoamérica y el Caribe, sin Estados Unidos ni Canadá, fue creada en 2010, en los años dorados de la izquierda latinoamericana, con el objetivo de promover el diálogo en la región.
Pero la labor del bloque ha estado prácticamente paralizada en los últimos años, con la llegada de gobiernos conservadores a los países que lo integran.
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Bolsonaro es un duro crítico de los gobiernos izquierdistas, entre ellos los de los mandatarios brasileños Lula da Silva (2003-2010), promotor de la Celac, y de Dilma Rousseff (2011-2016).
En abril 2019, Bolsonaro oficializó la salida de Brasil de Unasur, otro bloque creado en 2008 y del que también Lula da Silva fue uno de los impulsores.
En su lugar, integró a Brasil en Prosur, creado en marzo pasado en Chile y que excluye a Venezuela por decisión de los gobiernos conservadores de los ocho países miembros.