China suma escándalos políticos

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PEKÍN (AFP). El jefe de la policía en el sonoro escándalo Bo Xilai, que sacude desde hace meses al Partido Comunista en China, fue acusado de deserción, abuso de poder y corrupción, anunció la agencia China Nueva (Xinhua).

Wang Lijun, que dirigía la comisaría de la ciudad-provincia de Chongqing (33 millones de habitantes) será juzgado en una fecha por determinar.

Este policía conocido por sus autoritarios métodos también está acusado de “mal uso de la ley para su beneficio personal”.

Wang Lijun, el ex súper policía de Chongqing actualmente detenido en lugar secreto, se convirtió en el brazo derecho de Bo Xilai, entonces secretario general del Partido Comunista de Chongqing.

Wang Lijun no fue visto desde febrero, cuando oficialmente se le “autorizó a disfrutar de un permiso por enfermedad”, por exceso de trabajo. Una explicación que causó escepticismo en China al ser un argumento ya utilizado por el poder comunista para efectuar purgas.

De hecho, Wang cayó en desgracia ante su mentor, e intentó encontrar refugio en un consulado estadounidense, episodio rocambolesco que desencadenó el escándalo Bo Xilai.

Fue en este consulado donde Wang confesó los graves hechos cometidos en Chongqing, entre ellos el más increíble de todos: el asesinato del británico cometido por Gu Kailai, la esposa de Bo Xilai.

La agencia China Nueva, citando la decisión del tribunal, afirma que este, al corriente de “graves sospechas” de homicidio contra Gu Kailai, no actuó.

El anuncio de los cargos contra Wang fue hecho por la agencia oficial China Nueva, como es habitual cuando las autoridades quieren canalizar la difusión de una información sujeta a censura.

La acusación de deserción y no de traición hace creer a los analistas que Wang colaboró con las autoridades en el caso de Boy de su mujer.

Bo Xilai fue alejado de su cargo y “borrado del mapa”, un mapa que hasta febrero lo ubicaba en los puntos más altos de la esfera política.