El 27 de febrero de 2010, un seísmo de 8,8 grados Richter frente a las costas del centro y norte de Chile dejó 524 muertos, 25 desaparecidos, 800.000 damnificados y ocasionó pérdidas por 30.000 millones de dólares.
El citado seísmo, el quinto más grande de la historia, que le costó a Chile el 18% del PIB, movió el eje de la Tierra y acortó la duración de los días en 1,26 microsegundos, según el Laboratorio de Propulsión (JPL) de la NASA, y desplazó tres metros hacia el oeste a la ciudad de Concepción y alteró la posición de Talca, en dos metros y Santiago, en medio metro.
El llamado “círculo de fuego”, que bordea los países bañados por el Pacífico, es una de las mayores zonas sísmicas del planeta, donde se producen el 80% de los terremotos del mundo.
El 24 de enero 1939 un terremoto causó 30.000 muertos en las provincias de Talca y Bío-Bío, y el 29 de abril de 1949, otro seísmo causó 33 muertos en Talca.
Entre 21 y 26 de mayo de 1960, varios terremotos de más de 7 grados Richter destruyeron el sur de Chile y causaron entre 5.000 y 6.000 muertos.