La Sociedad de explotación de la Torre Eiffel, institución guardiana del monumento original en París, reconoce que es imposible registrar todas las reproducciones en el mundo.
Algunas como la Tokio Tower o el Paris Hotel & Casino de Las Vegas gozan de cierta notoriedad. Otras más modestas o más kitsch sorprenden al visitante en lugares tan improbables como Sucre, la capital constitucional de Bolivia, un parque a orillas del Mar Negro o una base de cascos azules en el Líbano.
La torre Eiffel hace vender. Está presente en decenas de parques temáticos y sirve como argumento publicitario de más o menos buen gusto a una infinidad de restaurantes, tiendas y proyectos inmobiliarios en los cinco continentes.
Inaugurada en 1999, la torre Eiffel del Hotel-Casino París de Las Vegas debía inicialmente ser más alta que los 324 metros (incluyendo la antena) del monumento original parisino. Pero la proximidad del aeropuerto de la ciudad obligó a los arquitectos a reducir a la mitad sus ambiciones, para no perturbar el tráfico aéreo.
La torre de Las Vegas mide finalmente 165 metros y se levanta junto a una reproducción del Arco del Triunfo y otros monumentos parisinos famosos. “En el Paris Las Vegas Hotel & Casino, uno se traslada a la Ciudad Luz con toda la pasión, la excitación y la atmósfera de la ciudad más romántica del mundo y la capital mundial del entretenimiento”, proclama la página web del hotel.
En Tokio, la torre construida en 1958 y pintada de rojo y blanco es una de las pocas copias más altas que la original. Esta torre de televisión sigue siendo un monumento emblemático de la capital japonesa.
Aunque no son tan altas como la torre parisina, hay otras copias grandiosas, como la torre de Tianducheng, que desde lo alto de sus 108 metros se erige en el centro de un complejo inmobiliario exclusivo de Hangzhou, en China.
Parizh, localidad situada al pie de los montes Urales en Rusia, se inspiró de la obra de Gustave Eiffel para construir una antena en 2005.
Desde su construcción en 1889, la Tour Eiffel forma parte del dominio público. Todos pueden reproducir el monumento sin permiso y sin límites, por lo que no existe registro oficial.
