La sangrienta guerra desatada en el 2019 entre facciones criminales que pugnaban por tomar el control del tráfico de drogas y armas en Pedro Juan Caballero, a más de la captura de importantes cabecillas que operaban en la zona, debilitaron enormemente a la estructura del PCC en la frontera con el Brasil.
Esta situación se agravó definitivamente cuando el último jefe y quizás el administrador general de la facción criminal en la región, identificado como Levi Adriani Felicio, brasileño, y su mano derecha el paraguayo Marcio Gayoso, de 27 años, alias Candonga, fueron detenidos por los agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) en allanamientos simultáneos efectuados en Asunción y Pedro Juan Caballero.
La caída de Levi, quien fue detectado en un coqueto edificio de Villa Morra, en Asunción, representó la perdida total del poder del PCC en la frontera, en la zona de Amambay, donde él tenía controlados a los organismos de seguridad, supuestamente con importantes pagos mensuales. Esta situación se confirmó después con la detención y procesamiento de unos 20 efectivos policiales que operaban en la zona y quienes supuestamente mantenían un fluido contacto con Candonga, quien, según los audios y escuchas telefónicas, era el que se encargaba de distribuir el dinero a los agentes del orden, según señalaron. Levi fue inmediatamente expulsado del país y el PCC se quedó sin su último líder.
Ante esta situación, aparentemente los principales jefes del PCC identificados como David Timoteo Ferreira y Osvaldo Rodrigo Pagiotto comenzaron a hilar el plan para poder escapar junto con sus principales colaborares, cuya cantidad no superaría los 20 reos. Primero lograron juntarse en el pabellón B de la cárcel regional de Pedro Juan Caballero, luego idearon la estrategia, para huir supuestamente a través de un túnel, cuya excavación habría demandado la complicidad de todo el personal de seguridad del dicho reclusorio.
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A mediados del diciembre, el proyecto fue descubierto por las autoridades del Ministerio de Justicia, pero el dinero pudo más, pues lograron concretar el plan en la madrugada del 19 de enero pasado.
Es más, aparentemente la mayoría de los jefes escaparon por el portón principal con todas sus pertenencias y luego se acoplaron los otros internos del pabellón.
De acuerdo con los investigadores de la Policía, ahora estos criminales evadidos están en la fase de reagrupación de su ala operativa y designar un líder que los gobierne, con el objetivo retomar el control sobre el tráfico de drogas y armas en la frontera con el Brasil.
Por otra parte, los agentes también señalaron la posibilidad de que estos fugados inicien una etapa de violencia, asaltos y robos a bancos, financieras y transportadores de caudales para recaudar fondos con los que puedan pagar sus operaciones en Amambay.
