El Tribunal de Sentencia presidido por Juan Carlos Zárate e integrado por María Esther Fleitas y Héctor Capurro, por otro lado absolvió a Atanacio Penayo Garcete, quien había sido acusado por omisión de auxilio.
El crimen ocurrió el 17 de setiembre del 2012, en el domicilio del matrimonio, ubicado en 22ª Proyectada entre México y Paraguarí, a cuatro cuadras del Penal de Tacumbú, donde ambos trabajaban.
En su defensa, Fernández alegó que actuó poseído por los celos y bajo los efectos del alcohol y que el disparo fue efectuado en forma accidental. Esta versión fue descartada por la principal testigo del crimen, la hija de la fallecida, Juana Cáceres, quien declaró que vio a Fernández matar a su madre, cuando esta estaba arrodillada frente a él.
“Él dijo que fue accidental, pero no está demostrado. La testigo dijo que escuchó la discusión entre ellos, entró al dormitorio y encontró a su madre arrodillada frente a él y ahí nomás él sacó el arma del ropero y le disparó”, explicó la jueza Fleitas.
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