Por sus condiciones y por el flujo de personas que circula por el lugar, el albergue favorece la aparición de infección intrahospitalaria.
Si bien el Centro de Emergencias Médicas se encuentra hace varios meses en refacción y a raíz de las obras hay dificultades de infraestructura, el albergue improvisado que se instaló en el sitio no cuenta ni con la más mínima condición básica de salubridad, por lo que este panorama no hace sino favorecer la aparición de infecciones intrahospitalarias y otras enfermedades que pueden ser adquiridas por las personas sanas.
A diario, ingresan cerca de 15.000 personas al establecimiento.
A esto se suma que los familiares de las personas internadas llevan sus sillas, sus braseros, reposeras, colchones, ollas y todo tipo de elementos que si bien son necesarios, hacen que aquello se convierta casi en una vivienda permanente, pero con la apariencia de un campo de batalla.
Es sabido que en el hospital circulan gérmenes altamente resistentes que son difíciles de combatir con antibióticos comunes. Las personas que acuden al centro asistencial arriesgan sus propias vidas al exponerse a dichos microorganismos, que subsisten en el lugar.
Infecciones
Las infecciones intrahospitalarias constituyen un importante problema de salud, no solo para pacientes, sino también para la comunidad y el Estado. En estudios realizados a nivel mundial se estima que un 5 a 10% de los pacientes que ingresan en un hospital adquieren una infección que no estaba presente, o incubándose, en el momento de su llegada al centro.
Las quejas
La mayoría de las personas que duermen en los pasillos del nosocomio bajo carpas, bolsas negras y otros que llevan sus carpas, se quejaron de la situación que deben pasar, sobre todo en días de lluvia.
Además, hay un solo sanitario para más de 100 personas que pasan sus noches en alerta para cuidar de sus familiares internados en la unidad de terapia intensiva o en estado grave en la Urgencia.
Casi todas las personas con quienes conversamos ayer nos comentaron que vienen del interior del país y que son parientes de personas que sufrieron accidentes de moto. Es el caso de la señora Sofía Dávalos, quien hace 14 días acompaña a su hijo Mariano (23), quien se cayó de la moto y tuvo una delicada cirugía de la cabeza. Dijo que ya quiere ir a su casa, porque las condiciones no son las adecuadas.
