La institución educativa –con 104 años de funcionamiento– aún conserva unas seis habitaciones del edificio antiguo, construido en el año 1909. Las mismas fueron declaradas Patrimonio Histórico y hasta el 2010 funcionaban como aulas, biblioteca, comedor y sala de docentes, pero tras el desprendimiento de las tejuelas del techo y la invasión de kupi’i en las vigas, fueron clausuradas.
El sector más nuevo también tiene problemas. El próximo 5 de marzo recibirá a más de 1.500 alumnos con innumerables desperfectos en el baño, la parte eléctrica, paredes y pintura. La falta de mobiliarios y los vidrios rotos son otros inconvenientes que deben soportar los alumnos y profesores de la escuela, ubicada en pleno microcentro luqueño.
