En la lista de especies que aparecen en el lago Ypacaraí, figuran al menos seis a siete cianobacterias que producen diferentes toxinas, que pueden ser neurotoxinas (afecta sistema nervioso y puede producir parálisis), hepatotoxinas (afecta el hígado), dermatotoxinas (afecta la piel), toxinas irritantes, entre otras, resaltó el doctor Cobo, en la entrevista concedida en su despacho, en la Universidad de Santiago de Compostela (US), de Galicia.
Una cosa es eliminar las cianobacterias y otra es eliminar las toxinas. Por ello, hay que hacer dos análisis de mediciones, donde se analizan las dos cosas por separado, resaltó el experto.
“Es importante una depuración adecuada si el agua se va a destinar a uso doméstico. Hay que eliminar la toxicidad del agua”, dijo.
Señaló que la cloración (uso de cloro) elimina las bacterias patógenas, coliformes, etc., “pero no soluciona el problema de la toxicidad, por lo que este mecanismo no sirve”.
Tampoco sirve la ozonización contra las cianobacterias y las toxinas. “El ozonizador es útil como el cloro, pero para eliminar patógenos”, resaltó el profesional.
Explicó que el ozono es un oxidante, con el mismo efecto del cloro. “Lo importante es retirar la toxina que está en disolución en el agua antes de la ozonización”, dijo.
Las toxinas están en las células de las cianobacterias, que quedan liberadas si se rompen (las células).
La depuración con filtros de sílice o con arena puede romper las células, lo que puede liberar toxinas al agua que llegan a las casas.
Una de las técnicas es la floculación con sulfato de aluminio, por ejemplo, para que bajen al fondo del agua las células y con esto se pueda usar el agua superior a esa capa sedimentada. Luego pasar por un filtro de carbón activado “que retiene muy bien las cianotoxinas, y después usar cloro u ozono para otros patógenos, previo control de toxicidad”.
Otra técnica usada y patentada por el doctor Cobo para combatir las cianobacterias antes de la toma de agua es el filtro con corteza de eucalipto.
El profesional se mostró preocupado por el sistema utilizado en San Bernardino, más aun por algunos casos ocurridos en otros países donde poblaciones quedaron afectadas por las toxinas de las cianobacterias.
En San Bernardino fueron instalados dos equipos ozonizadores en la planta de la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap), y conforme con los resultados analíticos, igual pasaban cianobacterias con capacidad de producir toxinas.
El doctor Cobo mostró interés en ayudar a Essap, como científico y académico, para recomendar las prácticas más viables para estos casos.
Del entrevistado
El doctor Cobo Gradín es profesor del departamento de Zoología y Antropología Física y director de la Estación de Hidrobiología de la USC, principal centro de investigadores del agua.
Autor de más de 300 publicaciones, entre libros y revistas científicas. Participó en Proyecto “Alfa” para Iberoamérica por la Unión Europea, sobre cianotoxinas.
