El libro de la confusión

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Es como cuando vas desorientado por las calles sin carteles de Asunción... Intentas encontrar una dirección (no importa cuál, no viene al caso en este comentario) y preguntas a quienes te parecen más o menos informados en materia de calles, cómo llegar, qué camino tomar, hacia dónde dirigirte. Preguntas, preguntas, preguntas, y algunos te dicen "pues mire, yo no conozco esa dirección, señor; lo lamento". Uno te aconseja, casi distraídamente, que tomes un ómnibus para ahorrarte tantas largas cuadras por recorrer, y los demás, tan desorientados como tú, te sugieren que vayas por la derecha, que sigas derecho, que vayas por la izquierda, que sí, que no, que más o menos, que preguntes en la despensa, la del cartel rojo, donde se venden chips para celulares, porque el despensero sabe todo...