Hastiados de promesas

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El desastre natural generado por las lluvias en el Ñeembucú y que trajo mucho sufrimiento para las familias del XII departamento es un llamado de atención a las autoridades de todos los niveles, sobre lo frágil y expuesta que está la población ante estos eventos climáticos.

La falta de planificación, sumada a la nula inversión en infraestructura vial y en asentamientos humanos seguros, expone a miles de seres humanos a una situación límite.

Si las lecciones anteriores no fueron aprendidas, esta debe ser la definitiva para la adopción de medidas que cambien el rumbo de la historia.

El sentido común nos indica que las viviendas deben ser construidas en lugares más altos de la zona o con palafitos para los pescadores u otros pobladores que vivan en el área de los grandes humedales. En este caso, necesariamente, la Secretaría Nacional de la Vivienda y Hábitat (Senavitat) debería replantear sus proyectos para el departamento e incrementar sustancialmente el número de casas a ser construidas.

El sector de la producción primaria requiere de un fuerte respaldo del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Los cultivos tradicionales demostraron nuevamente ser extremadamente frágiles ante la hostilidad del clima y no representan ninguna garantía para los labriegos del sur.

Llama la atención que el ministro del ramo, Jorge Gattini, siga con la misma política de sus antecesores, ignorando al Ñeembucú, incluso en estas circunstancias penosas. Él debería interiorizarse personalmente de la situación y anunciar las propuestas del MAG para la recuperación del sector productivo.

Mientras que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), sin demoras, debe saldar su histórica deuda con el departamento.

La paciencia de los habitantes del sur llegó al límite y están hartos de las mentiras y la falta de cumplimiento de las promesas. El Ñeembucú agonizante no puede esperar.

clide.martinez@abc.com.py