¿Quién da más? Hagan juego, señores

Este artículo tiene 20 años de antigüedad

La pintoresca política paraguaya ha logrado modificar los arcaicos principios de la lógica democrática: la razón ya no la tiene el que tiene más votos, sino el que grita más. Basta con enarbolar unos cartelitos, poner cara de enojado, instalarse en una plaza y vociferar a diestra y siniestra, para meterse a Aristóteles en el bolsillo.