Ya en 2012 la Contraloría General de la República alertó sobre la falta de transparencia en la utilización de los recursos que la Itaipú Binacional otorgaba a la Fundación Parque Tecnológico Itaipú (Paraguay).
Entre otros cuestionamientos, el ente contralor señalaba preocupaciones sobre la sostenibilidad del proyecto que dependía exclusivamente de los fondos entregados por el lado paraguayo de la binacional.
Así lo revelan documentos a los que tuvo acceso el ciudadano Matías Insaurralde, a través de una serie de pedidos de acceso a la información pública, que fueron respondidos apenas parcialmente por el PTI.
Como respuesta, el PTI-PY señaló que los fondos operativos entregados por Itaipú servían para sostener la operación básica del Parque y que el mismo comenzaría a generar ingresos propios para nutrir esos fondos operativos.
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Esos “ingresos propios” debían ser generados a través del cobro de porcentajes que se comenzaría a cargar a los proyectos de innovación y tecnología generados desde el PTI.
¿Y la incubadora?
El punto más llamativo de la respuesta del PTI apareció en el párrafo siguiente de su respuesta a la Contraloría.
Entre los puntos para la generación de ingresos propios, el PTI hablaba de “participación en empresas”.
Según la fundación que funciona gracias a fondos públicos, la misma crearía una especie de incubadora de empresas.
Como pago por el proceso de incubación, el PTI recibiría participaciones en las empresas creadas a partir de ahí para evitar la generación de erogaciones tempranas.
Ocho años después de esa promesa, no existe evidencia alguna de la señalada incubadora de empresas.
De hecho, el manejo del dinero público que recibe el PTI-PY es tan oscuro que se desconoce a qué proyectos destina los US$ 5 millones anuales que recibe de la Itaipú para su funcionamiento.
A diferencia del PTI-PY, su par de Brasil publica periódicamente la lista de proyectos sociales y de innovación y tecnología a los que destina fondos a través de su página web.
Del lado paraguayo alegan que se trata de una “institución de carácter privado” para negarse a revelar los manejos que dan al dinero público.
Fondos debían disminuir
Los propios documentos del PTI dicen que los aportes de Itaipú debían durar hasta el 2020; según proyecciones preliminares que habían hecho para los siguientes 30 años. “Estos aportes serán decrecientes con el tiempo”, expresaban las autoridades de la fundación.
Sin embargo, los propios documentos de la institución desmienten esta versión.
A lo largo de sus diez años de existencia, la fundación recibió ya cerca de US$ 52 millones de Itaipú. Y en los últimos años se registraron varios aumentos.
Por ejemplo, en 2014 recibió US$ 3.393.225 para su fondo operativo. Al año siguiente, en 2015, el desembolso total fue de US$ 4.878.514.
Para 2017, el desembolso trepó a US$ 5.357.142. Para 2018 bajó a US$ 5.075.000; los mismos que recibió este año. ¿Decrecimiento? No tanto...
“Institución de carácter privado”
El PTI-PY emitió ayer un comunicado de prensa para responder a los cuestionamientos sobre el manejo del dinero público que reciben. Lejos de aclarar la situación, se escudaron en el supuesto carácter “privado del mismo”.
“Es importante recordar que la FPTI-PY, institución de carácter privado, fue creada por la ITAIPÚ Binacional en el 2003, y entró en operación en el año 2009. Se rige estrictamente por el derecho privado vigente en el Paraguay, por sus estatutos sociales y sus reglamentaciones internas”, dice el documento.
“En el caso de los pedidos de informe a través de la Ley de Acceso a la Información Pública, el PTI entiende que la Ley de Transparencia involucra a entidades de orden público”, agrega.
