La novia llegó a la iglesia vestida por la diseñadora Ada Doldán, quien confeccionó el vestido, y Cesarina Báez lo trabajó con bordados en parte del cuello, las mangas y en todo el traje. En la cabeza llevó un delicado tocado, y portó un ramo que fue armado por la madre de la novia con rosas en color blanco y té, con la adición de un rosario en cristales swarovski.
Finalizado el oficio religioso, los novios invitaron a sus familiares y amigos a compartir con ellos en la Asociación de Jubilados Bancarios, sitio donde tuvieron lugar una fiesta y la ceremonia civil.
Los recién casados bailaron el tradicional vals de los esposos, disfrutaron de una exquisita cena hasta altas horas de la madrugada junto a sus invitados.
