El padre, reflejo del Dios justo y misericordioso

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Dios Padre es infinitamente justo. Ese es también el ideal del padre terrenal: ¡implacable justicia, honradez, rectitud! No adopta comportamientos ambiguos en su convivencia familiar. No se deja doblegar, sino que es la justicia personificada, la verdad personificada.

Dios Padre es también al mismo tiempo, infinitamente misericordioso, y sabe perdonar cuando regresa el hijo que estaba perdido. El padre de familia, una y otra vez, con sabia misericordia, con bondad y perdón, sabe acoger al hijo perdido y lo restituye en sus derechos de hijo.

El padre José Kentenich, fundador de la Obra Internacional de Schoenstatt, nos dice: “El perdón y el arrepentimiento van muy unidos; el que se arrepiente regenera su alma, se sanea y se vuelve a encontrar. Dios perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a quien nos ofende”.
Rezamos en familia: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.