Dios Padre es también al mismo tiempo, infinitamente misericordioso, y sabe perdonar cuando regresa el hijo que estaba perdido. El padre de familia, una y otra vez, con sabia misericordia, con bondad y perdón, sabe acoger al hijo perdido y lo restituye en sus derechos de hijo.
El padre José Kentenich, fundador de la Obra Internacional de Schoenstatt, nos dice: “El perdón y el arrepentimiento van muy unidos; el que se arrepiente regenera su alma, se sanea y se vuelve a encontrar. Dios perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a quien nos ofende”.
Rezamos en familia: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.