El callejón histórico

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El callejón  histórico
El callejón históricoArchivo, ABC Color

El inseparable callejón histórico de la Casa de la Independencia llegó hasta nuestros días desde el siglo XVIII, gracias a la protección que le había dado Carlos A. López.

Muchas veces se plantean confusiones sobre el origen del edificio que hoy conocemos como la Casa de la Independencia. Si el mismo había pertenecido a los Martínez Sáenz o a la familia Recalde. De inicio, debe considerarse que la trama de Asunción no era la actual. Porque cuando ocurrió la gesta emancipadora, todavía regía el trazado original que “sin orden ni concierto” había puesto las casas a salvo de los desenfrenados raudales, más que ajustarse a un cierto orden urbano.

En aquel “poético baluarte de árboles frutales” –expresión de Fulgencio R. Moreno– se encontraban las casas y estas, rodeadas de pasajes, puentes y callejones. Porque calle propiamente... había una sola; la que correspondería al trazado de la actual El Paraguayo Independiente.

El callejón conocido como “histórico” había sido uno de tantos pasajes de Asunción que comunicaba la calle que coincidiría con la de 14 de Mayo a la de Palma. Algunos testigos memoran que el callejón atravesaba inclusive esta última, perdiéndose hacia el sur para terminar frente a un muro, sin llegar a interceptar la calle Estrella. En el sinuoso tramo entre 14 de Mayo y Palma, sobre la vereda norte, estaba la casa de los Martínez Sáenz. Es la que se conoce como la Casa de la Independencia.

Callejón de por medio, hacia el sur, estaba la residencia de don Juan Francisco Recalde. En estas dos casas solían reunirse los jóvenes patriotas para conversar… o conspirar. Pero nada más natural que lo hicieran allí, pues todos ellos eran vecinos del lugar. Además de compañeros de armas en el servicio de la milicia o anteriormente condiscípulos en el Real Colegio Seminario de San Carlos.

En la Casa de la Independencia residía Pedro Juan Caballero desde la época en que iba a dicho colegio y ya después, cuando “bajaba” hasta Asunción desde sus lares de Tobatí. La dueña de la residencia, doña Petrona Caballero de Martínez Sáenz, era su tía. En la misma casa vivía también Facunda Micaela Speratti, que uniría su vida en matrimonio con Fulgencio Yegros, “..poco después de estos sucesos”. Es decir, después de concretada la independencia.

En la acera frontera hacia el norte, trasponiendo el callejón que coincidía aproximadamente con la traza de la actual calle Presidente Franco, se encontraba la casa de Juana María de Lara vda. de Bedoya. En ella vivían los hermanos Iturbe: Vicente Ignacio y Juan Manuel, sobrinos de la dueña de casa.

Juan Bautista Rivarola se hospedaba en la casa de su suegra y cuñados de la familia Acosta, a menos de una cuadra de los anteriores, hacia el oeste. La casa de los Acosta estaría encerrada en un espacio entre las actuales calles 15 de Agosto, Benjamín Constant y El Paraguayo Independiente.

Una sentencia judicial firmada por Carlos Antonio López, transcripta por Benjamín Velilla en el libro La Casa de la Independencia, puede leerse que el “viejo López” restringió la venta del callejón público –es la única explicación de su conservación– porque la misma tenía “… interés para la comunidad de los sentimientos patrióticos”.

Sin embargo, iniciada la conmemoración del Centenario de la Epopeya Nacional ni “interés”, ni “sentimientos patrióticos” impidieron la demolición de parte de la casa de los Martínez Sáenz, cuando apenas se iniciaba la década del 70, en el siglo pasado.

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Foto: ABC Color/Archivo.