La canasta mecánica

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La canasta mecánica
La canasta mecánicaArchivo, ABC Color

NO HAY VUELTA ATRÁS.- Se estudia la conducta humana para comprender y explicar cómo los pensamientos, sentimientos y comportamientos individuales son afectados por la presencia real, simbólica o implícita de otros seres humanos. Si el humor es una disposición personal, individual del ánimo ¿podría existir un humor colectivo? ¿La gente podría votar persuadida por este humor social?

Las formas de actuar colectivas y contagiosas, se construyen sobre la base de necesidades, rumores, creencias y valores compartidos. Sabemos que existe una minoría con la vida resuelta (esa que ya está mejor), una segunda minoría que está en un proceso de ascenso social, y está una desesperada mayoría en serios problemas de supervivencia.

Las redes sociales ocasionaron un fenómeno particular: eliminaron los elementos de conexión entre los tres bloques mencionados. En el pasado las clases dominantes generaban un fenómeno de dependencia que inmovilizaban el humor y la conducta de los grupos subyacentes, a través de estructuras de dominación: educación, empleo, cultura, etcétera.

Partiendo del principio de que el voto es una decisión emocional, en materia electoral, en el pasado, influían otros elementos en la toma de decisiones. En la sociedad digital de la información, hay una nueva lógica en red, y a través de la web y de sus plataformas o redes sociales, se han creado otros elementos de información que influyen en las decisiones y modifican el humor y la conducta.

Las redes sociales aceleraron el proceso de la relativización de todo. Ya no dependemos de la autoridad clásica: empresarial, religiosa, académica, etcétera. En este momento es la imagen, son los textos breves, XTwitter, Threads, las fakenews e influencers, los que movilizan las nuevas verdades, creando otros humores y conductas. Los símbolos también cambiaron, son digitales, volátiles, dinámicos y efímeros.

Ahora, la relativización de todo impone el insulto, la conducta grosera, la agresión burda a la autoridad, culpada de haber traicionado otros valores que eran bien vistos como la honestidad, la honradez y la ética y de haber sido cómplice y parte de la corrupción.

También el tradicional caudillismo o liderazgo político cambiaron. Hoy surgen proyecciones de carácter digital. Fenómenos que se despliegan en las redes sociales de forma viral. No se admira o se sigue a alguien por lo que es o por lo que hace, sino por lo que proyecta, por su capacidad de producir me gusta o por ser influencer de consumo. Los nuevos liderazgos son binarios y algorítmicos.

Más allá de todo lo previsto, es imposible negar que existe una atmósfera en el comportamiento de una importante mayoría ciudadana que sigue a Payo Cubas y lo ubica en un plano anti-sistema. Una imagen redentora, histriónica e irreverente en torno a la figura de Payo, un fenómeno distinto, antagónico en el que muchos jóvenes se ven reflejados.

Los partidos políticos no resolvieron sus errores del pasado. Puede haber hartazgo y desgaste, pero sobre todo se trata del fin de un ciclo y no hay vuelta atrás. Ya no habrá una próxima vez como fue siempre. Es impresionante cómo cambiaron el humor y la conducta de la gente.

carlafabri@abc.com.py