Martinessi y las mujeres: herencia poderosa

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A cuatro días del esperado estreno de Las herederas, el director Marcelo Martinessi nos cuenta sus expectativas. Junto con él aparecen las protagonistas secundarias, quienes también logran una excelente participación en esta internacionalmente premiada ópera prima.

El lugar del encuentro era ideal: la casona de Chiquita y Chela, los personajes principales de Las herederas. Marcelo volvía a esta después de un tiempo y su mente recorría aquellos días de rodaje allí.

Lucy Yegros, Regina Duarte, Inés Guerrico y María Martins estaban felices por el reencuentro. Tampoco se habían visto después del rodaje. Ellas son las timberas en la película y María interpreta a Pituca, un personaje que –de seguro– se robará el corazón de mucha gente, tal como lo hizo en el Festival de Cine de Berlín. Muchos rieron con sus ocurrencias y valoraron su actuación. “Me sentí medio cohibida, porque jamás en la vida ni un verso dije”, confiesa. Sin embargo, hace un excelente papel en la película.

“Estaba muy feliz, porque yo soy luego timbera”, cuenta Lucy, quien está muy orgullosa de los premios que ha logrado la película hasta el momento. Por su parte, Inés tiene experiencia en audiovisual haciendo cortometrajes. Sobre las timberas, opina que es un grupo que está en soledad y busca en sus socias cubrir algo, pero los recuerdos están siempre presentes.

Regina tampoco tiene experiencia en el cine. Hizo teatro cuando joven. Ella cree que va a marcar un punto en la historia del cine en el Paraguay y, a la vez, el país será visto de otra manera en el mundo. “Da gusto haber participado, chiquitito aunque sea, y de ver la experiencia de hacer una película. Uno sabe que da trabajo, pero es diferente estar ahí”, alude.

También se unió al encuentro Yverá, la reconocida artista que aparece en la película cantando Mis noches sin ti. “Que a los 82 años tenga que estar cantando en una película me da mucha satisfacción. ¡Qué bueno es Diosito conmigo¡, porque hay muchos que no tienen esa suerte”, alega.

El proceso

“Cuando me puse a escribir, lo primero que me vino a la cabeza fueron diálogos y vivencias de mis tías, vecinas, abuelas o tías abuela. Pero también está la influencia de la literatura de (Gabriel) Casaccia con sus mujeres, las ‘casaccianas’, que yo siento –desde siempre– muy cercanas”, confiesa Marcelo acerca de cómo comenzó a escribir Las herederas, porque –además de dirigir y producir– también es responsable del guion.

Lo empezó a escribir en el 2012, un año de crisis en lo personal para Marcelo y también en lo colectivo, al ser el año del juicio político a Fernando Lugo, entonces presidente del país. “Fue un momento en el que dejé de creer en el futuro de este país, al menos en ese futuro que yo, ingenuamente, sentía posible. Tuve la sensación de un vacío enorme. Lo que tienen esas crisis es que dejan lugar para que entren nuevas sensaciones. De alguna forma, esta película es hija de ese momento, de esa búsqueda de nuevos lugares de pertenencia”, concluye.

En Las herederas son las mujeres las que llevan las riendas de la historia. Al hacer un guion basado en personajes femeninos, Marcelo cree que la única forma de contar el Paraguay es a través de las mujeres. “No de mujeres abnegadas y heroicas como las que están en el discurso oficial de las autoridades del Gobierno y la Iglesia, sino de mujeres de carne y hueso que se saben libres o, al menos, capaces de libertad. Una parte de ser libres es entender lo peligroso que es ceñirse a reglas externas en la construcción de la propia identidad. Constantemente se intenta moldear un rol femenino con base en expectativas o parámetros absolutamente arbitrarios. Por eso, siempre voy a tratar de trabajar con mujeres que saben moverse al margen de eso”, comenta.

La tercera edad

En Las herederas, los roles están a cargo de adultas mayores, principalmente. “La relación director-actor es fundamental en una película y, sinceramente, me gusta trabajar con gente que tenga pasado. En este caso quise que las protagonistas tengan más de 60 años y sean parte de esa ‘generación perdida’ que se cría bajo dictadura e incorpora en su vida cotidiana el mismo sistema de relaciones –en parte protector, en parte represor– que estaba dominando el país. Además, para una narrativa visual como la de esta película, en la que el tiempo tiene un rol clave, trabajar con mujeres mayores, casi sin maquillaje, era una forma más de hablar de ese tiempo”, afirma.

En las fechas especiales, como el Día de la Madre, el Día de la Mujer Paraguaya y el Día Internacional de la Mujer, se destacan y valoran los roles femeninos, pero se critica fuertemente cuando una mujer no es esposa o madre. “Quiero pensar en un mundo en el que no se necesite tener ‘Día de la Mujer’, porque ya se han logrado las conquistas y derechos que garanticen igualdad de hombres y mujeres. Lo más preocupante –y en esto tomo impresiones de las actrices de la película– es vivir en una sociedad en la que se intenta poner una fecha de vencimiento a la mujer, como si hubiera un solo camino posible: a esta edad sos novia, a esta edad te casás, ahora sos madre, ahora sos abuela”, reflexiona.

Con la trama de la película, Las herederas viene a romper un poco el statu quo en el Paraguay. “Siempre sentí al Paraguay como un país de encierros, y es natural que una persona consciente de vivir en una cárcel gigante desee romper al menos un poco las rejas. Aunque confío en la capacidad del cine para destruir prejuicios, cegueras o terquedades, me parece difícil que una película sea una amenaza para una sociedad empecinada en volver atrás”, señala.

Tanto Las herederas como otras películas paraguayas vienen logrando visibilidad mundial. ¿Logrará esto impulsar definitivamente la aprobación de la ley del cine en el Paraguay?, le preguntamos a Marcelo. “Es muy difícil saberlo. Nosotros, guionistas, técnicos, productores, directores y demás trabajadores del audiovisual, ya pusimos nuestra parte. Lo venimos haciendo desde hace años. El Paraguay ha mostrado un cine diverso, apasionante, exquisito y siempre muy bien recibido en escenarios internacionales. Si ellos (parlamentarios) no tienen el coraje para hacer una apuesta decisiva por el cine, esto va a seguir siendo un espacio para unos cuantos privilegiados, sin instituto, sin una escuela, sin fondos concursables y sin un mínimo programa de conservación de nuestro acervo audiovisual. Es trágico. Si en este momento no logramos revertir la situación, estoy seguro de que gran parte del entusiasmo que existe hoy va a desaparecer. Sobre todo, van a desaparecer las historias narradas desde lugares y personas a quienes nuestro país más necesita ver y escuchar”, opina.

Las herederas, de Marcelo Martinessi

Ana Brun: Ana Brun es Ana Brun. Un personaje que nació de la urgencia, de la necesidad de animarse a reempezar. En ese nuevo comienzo hay intuición, deseo y una aspiración sincera de hacer cine. Cuando leí una reseña que se llama Los ojos de Ana Brun, entendí mejor mi propia película.

Margarita Irún: para cualquier director de mi generación, es un honor y desafío grande trabajar con ella. No solo por su trayectoria y lo que su nombre significa para el teatro, sino también porque es una profesional sumamente exigente. Aunque ha sido siempre muy selectiva e hizo poco cine, tiene una presencia descomunal en el set y la pantalla.

Ana Ivanova: Ana tiene una forma de moverse –un poco caminando y otro poco volando– que se impregna en la pantalla. En el casting ya me llamó la atención, aunque tengo que admitir que en un primer momento no estaba seguro de que ella fuese la actriz ideal para el rol que buscaba. Es muy diferente a lo que teníamos en mente. Por eso, lo suyo fue ganarle al papel que preexistía en el guion y lo mío fue permitirme repensar un personaje –con la actriz– en el proceso de ensayos y rodaje. Ana es muy inteligente y hacer ese proceso con ella ha sido un aprendizaje para mí.

Yverá Zayas de Barboza: tiene tanto mérito propio que es un poco injusto seguir presentándola como la viuda de Agustín Barboza. Canta Mis noches sin ti en la película, uno de los dos temas de Demetrio Ortiz que son parte de la banda sonora. El desafío grande que tuvimos con Edi (Romero, estilista) fue reinventar su imagen para transformarla en una Yverá que no se haya visto hasta ahora. El resultado nos sorprendió a todos.

Pituca (María Martins): cuando vino al casting, le pregunté a qué se dedicaba. Muy amablemente, pero con altura, me miró y me dijo: “Yo soy oligarca”. En esta sociedad llena de falsas modestias, su sinceridad nos conquistó desde el primer día. El personaje que hace en la película recibió grandes elogios de la crítica, justamente por sus formas. El vestuario –creado por Tania Simbrón especialmente para ella– hace honor al nombre de Pituca, que adoptó en la ficción.

Las timberas (Inés Guerrico, Lucy Yegros y Regina Duarte): en principio quería trabajar con un grupo de mujeres que se conocieran y tuvieran el ejercicio cotidiano del buraco o la escoba de 15. Entonces, recorrí cumpleaños de señoras mayores, fiestas, té canasta durante varias semanas, por toda Asunción. Pero no conseguí convencer a nadie de que esto de la película iba en serio. Entonces, armamos un grupo de mujeres que no se conocían entre ellas. Por eso –antes que nada– tengo que agradecerles por aceptar el proyecto. Inés, quien viene de hacer publicidad, se siente muy cómoda ante cámaras; entonces, le daba seguridad al resto. Regina ha sido una enorme sorpresa, porque fue perdiendo timidez hasta moverse como pez en el agua ante cámaras. Lucy construyó ella misma las formas de su personaje; es imposible marcar demasiadas pautas a un ser tan libre y genial. En este grupo también estuvo un par de veces Chilí Yegros, otra mujer muy interesante, a quien dio mucho gusto filmar.

Premios internacionales

32.º Teddy Award, premio de la audiencia (Alemania, 2018). En la 68.º edición del Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale): Oso de Plata a mejor actriz, Ana Brun; Premio Alfred Bauer (Oso de Plata), Marcelo Martinessi; Fipresci, Marcelo Martinessi; Giuseppe Becce, Marcelo Martinessi (Alemania, 2018); 58.º Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias: mejor director y Fipresci (Cartagena de Indias, Colombia, 2018).

Sepa más 

Estreno: 5 de abril, en salas de Asunción, Fernando de la Mora, San Lorenzo, Coronel Oviedo y Ciudad del Este.

Agradecimientos: Locación: Mecha Armele. Tocados y accesorios: Majenta. Maquillaje: Andrea Pita. Producción y estilismo: Lourdes Franco Galli.

Por Marlene Aponte Branco maponte@abc.com.py • Fotos ABC Color/Silvio Rojas.