Michael J. Fox, el chico que vino del futuro

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Back to the Future no solo fue una película de ciencia ficción que en 1985 arrasó en las taquillas de medio mundo: fue también la tarjeta de presentación y salvoconducto del joven más prometedor del cine americano-canadiense, Michael J.

Por Alicia G. Arribas - EFE Reportajes

Tras ser durante años el actor de la cara de niño, Michael J. Fox llegó el 9 de junio a los 50 años acosado por un párkinson que ha borrado de su rostro cualquier rasgo infantil, pero que no le ha impedido abanderar la lucha contra esa enfermedad y continuar su carrera con algunas exitosas colaboraciones.

Una carrera que comenzó prestando su cara de niño a cerca de una veintena de adolescentes en diversas series de televisión, hasta que Robert Zemekis —que acababa de recibir dos nominaciones a los Oscar por su película Romancing the Stone (1984)— le llamó para protagonizar, junto a un actor de televisión llamado Christopher Lloyd, Back to the Future.

Hasta entonces, Fox, nacido en Edmonton, Alberta (Canadá), solo había participado en dos discretos largometrajes, Midnight Madness (1980) y Class of 1984 (1982), pero arrasaba en la televisión con Jay-Jay Manners, el protagonista de la TV movie High School USA.

Tenía apenas 18 años cuando se ganó por completo el favor de los telespectadores con su interpretación del joven ultraconservador Alex Keaton, en la exitosa serie de televisión Family Ties.

Su esfuerzo se vio recompensado. Back to the Future se convirtió en el mayor éxito de Estados Unidos durante 1985.

El éxito

Michael, que compaginó el rodaje de la película con su trabajo en la serie —por el que recibió varios premios Emmy—, hizo ese mismo año otra película, Teen Wolf, que también tuvo un importante reconocimiento en la taquilla.

Protagonista en tan pocos meses de tantos éxitos, Michael J. Fox fue votado como la Joven estrella más prometedora de 1985 por la Asociación de Propietarios de Cines.

Entre 1987 y 1988 hizo cuatro películas: Light of Day, de Paul Scharader; The secret of my Success, de Herbert Ross; Bright Lights, Big City, de James Bridges, y Casualties of War, sobre la guerra de Vietnam, con Brian De Palma, mientras seguía grabando capítulos de Family Ties, que entraba en su quinta temporada.

En febrero de 1989 se programaron los rodajes de la segunda y la tercera parte de Back to the Future, antes de que la cara de Michael, que ya había cumplido 28 años —pero seguía midiendo 1,64 centímetros—, sufriera los cambios lógicos de su edad.

Su ascendente carrera le llevó a debutar como director en un capítulo de la serie de televisión HBO’s Tales from the Crypt (1989) y siguió haciendo cine, si bien con títulos mucho menos exitosos. Por aquel entonces, Fox notó los primeros síntomas de su enfermedad.

El párkinson

Fue en 1990, mientras filmaba Doc Hollywood, una comedia de Michael Caton-Jones. La rigidez en uno de los dedos de su mano izquierda, que en principio se achacó a un posible golpe en la columna, solo fue el primero de los síntomas que, seis meses después, culminaron con temblores generalizados e incontrolables, y con ellos, el diagnóstico: Michael, con solo 29 años, tenía párkinson.

Según declaró años después el actor, al principio, no pudo asimilar la noticia: "Me hundí en la bebida y en la depresión", declaró en una entrevista concedida con motivo del 25 aniversario del estreno de Back to the future.

"Había estado bebiendo demasiado y viviendo una vida acelerada y el diagnóstico me volvió aún más idiota. El alcohol, la depresión y el creciente dolor me aislaron de mi esposa y de mi hijo. Toqué fondo", reconoció el actor.

Pero, a la larga, ha asegurado Michael J. Fox, su enfermedad le ha convertido en "mejor persona". "Mejor marido, mejor padre y mejor ser humano. La vida me impuso una catástrofe, pero encontré la riqueza de mi alma. Se lo debo al párkinson; no hay duda de eso".

El presente

Aunque la enfermedad repercutió definitivamente en su carrera, Fox no dejó de trabajar, controlando con medicación los síntomas del párkinson.

Pero cuando rodaba la serie de televisión Spin City, la enfermedad se hizo más que evidente y tuvo que abandonar, cediendo el papel protagonista a Charlie Sheen. Y decidió hacer público lo que le pasaba.

Ese paso solo fue el principio del presente: Volcó sus esfuerzos en luchar contra el mal y redujo sus apariciones en el cine a papeles secundarios, como hizo en The American President (1995), de Rob Reiner, junto a Michael Douglas, o Mars Attacks!, de Tim Burton. Además, prestó su voz al ratoncito Stuart Little.

Escribió sus memorias en el libro Lucky Man en 2002 y creó The Michael J. Fox Foundation for Parkinson’s Research, dedicada a buscar una cura a la enfermedad dentro de la próxima década, un proyecto para el que ha conseguido recaudar 225 millones de dólares en los últimos 10 años.

Y precisamente por esta lucha constante, el actor recibió el pasado 27 de mayo el nombramiento de Oficial de la Orden de Canadá, una de las condecoraciones más importantes de este país.

Judío y vegetariano, este canadiense que comparte cumpleaños con Natalie Portman y Johnny Deep, se casó en 1988 con la actriz Tracy Pollan, con quien tiene cuatro hijos: Sam Michael, de 22 años; los mellizos Schuyler Frances y Aquinnah Kathleen, de 16, y Esmé Annabelle, de diez.

Tras volver del futuro, Michael J. Fox ya tiene un hueco entre las estrellas, y no solo entre las de Hollywood.  

Solo tenía 29 años cuando le diagnosticaron párkinson.

 

Back to the Future se convirtió en el mayor éxito de Estados Unidos durante 1985.