Con sus 12 ha de extensión, el hotel y granja Doña Ramonita es una opción para el descanso y ocio. Ubicado a 12 km del centro de Ayolas y 310 km de la capital, uno de los mayores atractivos que ofrece es la pesca deportiva. Para ello, cuenta con paquetes especiales que facilitan la embarcación (combustible incluido), carnadas, almuerzos, una barra de hielo y conservadora.
Un baqueano –persona conocedora de la pesca y los caminos– acompaña a quienes eligen esta actividad. “Ponemos todas las comodidades a disposición de los visitantes, para que tanto la pesca como la estadía sean placenteras, lo más amena posible”, explica el gerente Roberto Gracia.
Los paseos a caballo no faltan entre las opciones, al igual que los deportes, como el vóley y fútbol. Cuenta con habitaciones climatizadas, baño privado, quincho, vista al Paraná y bungalows con todas las comodidades de la ciudad, pero inmersos en la naturaleza. Son ideales para quienes buscan una mayor intimidad. Equipados con todos los complementos que fueron renovados recientemente, con materiales nobles y respetuosos con el medioambiente, para disfrutar la máxima comodidad.
“Cada bungalow cuenta con varias camas, así que se pueden armar grupos de amigos y pasar muy bien, porque los espacios son amplios y confortables”, afirma Gracia. Las habitaciones también pueden ser acondicionadas de acuerdo a las necesidades de los visitantes. “Estamos abiertos a sugerencias. Lo que pretendemos es que la gente se sienta como en casa; esa es nuestra premisa de atención”.
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Los paseos en lancha por el imponente Paraná forman parte igualmente de las propuestas de entretenimiento, además de las salidas en hidroaviones. Si ya de por sí subir a un hidroavión es una experiencia única, sobrevolar la zona lo es mucho más. Tras un suave despegue, este comienza a tomar altitud para ver todo el paisaje. La diversión dura unos 40 min, desde los preparativos hasta el aterrizaje.
La práctica de deportes acuáticos también forma parte de los atractivos: la banana acuática, ski acuático, windsurf, que genera una mezcla de todas las sensaciones juntas, como relajación, tranquilidad, y velocidad. En fin. Escuchar el sonido del agua, sentir cómo corre la adrenalina y disfrutar de un atardecer en el río es sencillamente fascinante.
El minizoológico con carayá, carpincho y coatí, igualmente, está a la vista de chicos y grandes. Los animales de granja pasean por la propiedad y es normal ver avestruces adornando el paisaje. Las noches de karaoke son otra diversión garantizada. “Siempre resulta una alegría para los visitantes ponerse a cantar y también para nosotros. Mi marido también hace de cantante”, expresa Nelly, esposa del gerente.
La práctica de tiro al blanco, así como los juegos de cartas y una mesa de billar están a disposición para matar el ocio. Sentarse frente al Paraná y disfrutar los paisajes o la piscina con vista exterior son otras opciones para el relax.
Frente a la propiedad se visualiza una pequeña isla que muy pronto se acondicionará para deportes extremos. “Queremos ofrecer variadas opciones para la práctica de turismo de aventura y deportes extremos. Deseamos convertir en un campo deportivo con cientos de posibilidades para disfrutar al máximo este entorno natural maravilloso”, anuncia el gerente.
Pero esto no es todo. Para sumarle más asombro al lugar, en unos meses más inaugurarán un bar dentro de un avión Fokker 100, de la extinguida aerolínea Sol del Paraguay. Erigido a la entrada del hotel, su fuselaje pasará a ser un pub. “Estamos acondicionando la máquina. Estimamos que en unos meses más, probablemente para fin de año, vamos a estar inaugurando el primer bar con estas características en la zona. La capacidad será para 50 personas, aproximadamente. Estamos viendo la posibilidad de habilitar un área de museo para contar la historia del avión y cómo se fue montando todo, además de un simulador de vuelo en la cabina”, adelanta Gracia.
El traslado de la máquina hasta Corateĩ ya fue todo un suceso. “Fue transportado en cinco camiones de gran porte. El fuselaje se partió en tres. Fue todo un operativo que llamó la atención. Esperamos que, una vez concluido todo el montaje del bar, tenga el mismo efecto. Estamos seguros de que va a ser así, por la novedad, la calidad que vamos a ofrecer y que distingue al hotel”.
En cuanto a la gastronomía, Roberto Gracia afirma que el sistema es: el que llega manda. Nelly de Gracia se encarga de que todo marche bien. Degustar una comida como si fuera hecha en casa es imprescindible para el matrimonio, no solo en la calidad de productos, sino también en la elaboración: bien cocinados y con sabor. “El pescado, obviamente, es uno de los platos fuertes, pero nos adecuamos a los gustos de los visitantes”.
El nombre del hotel Doña Ramonita es en homenaje a la madre del propietario, César Martínez, y al padre don Chiquito, quienes se encontraban en la propiedad. Los tres estaban emocionados y recordaron que Ayolas es el lugar de preferencia desde sus tiempos de juventud. “Siempre veníamos con un grupo de amigos y pasábamos muy bien. Teníamos una casa rodante y nos quedábamos en la playa. De aquello ya hace como 50 años”, revela don Chiquito, emocionado.
Para llegar a este paradisiaco lugar, puede hacerlo por tierra. “Si no tienen vehículo, nosotros podemos buscarles desde el centro de Ayolas o el cruce”, expresa Gracia.
Otra forma de llegar es por aire. “Contamos con una pista de aterrizaje de 100 m de largo y 40 m de ancho, y un hangar debidamente habilitado. La propiedad también está edificada para que personas con discapacidad puedan disfrutar de este entorno. Cuidamos todos los detalles”, concluye el gerente general.
Sin duda es un lugar repleto de vegetación, belleza escénica, especies animales y una paz maravillosa. Todo se confabula para una experiencia gratificante. Los anfitriones se destacan por su calidad y cordialidad en la atención, siempre pensando en el bienestar y la seguridad de los visitantes.
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E-mail: reservahotelramonita@hotmail.com / hotelramonita@hotmail.com
Reservas: (0984) 309-588 (David)
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