Parque Médanos del Chaco

Densos matorrales y plantas espinosas cubren la tierra arenosa, que también alberga infinidad de pájaros y animales característicos de zonas áridas. El Chaco seco es un territorio de sorprendente riqueza natural, un ecosistema único, hostil y frágil a la vez, que se presenta como un paisaje misterioso, pero muy cautivante.

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Ubicado a más 750 kilómetros de Asunción, en el extremo noreste del Chaco paraguayo, el Parque Nacional Médanos del Chaco es un escenario natural de increíble belleza. En sus 514.233 hectáreas de extensión reúne especies de flora y fauna adaptadas a regiones semiáridas, ya que comprende la zona con menos lluvias en el país.

Cubren sus tierras arenosas, muy sueltas, árboles de quebrachos, samu’u y tunas, que resisten a prolongadas épocas de sequía. Abundan los arbustos espinosos de poca altura, que crecen sobre las dunas formadas con las arenas arrastradas por el río Parapití y moldeadas por el fuerte viento norte. Es un paisaje desolado, seco y con aires de misterio.

Unas 37 especies de cactus pueblan los senderos azotados por el sol y las espinas. La flora guarda recursos fitogenéticos de notable interés para la humanidad, ya que entre los vegetales se hallan plantas silvestres de maní, mandioca, ají, batata o mangarayetá, mburukuja y otras. Popularmente llamado yvy'a (Jacaratia corumbensis) este ejemplar es conocido por su capacidad de almacenar litros de agua en la raíz. Alcanza la medida de un melón grande y sirve en tiempos de sequía para proveer del vital líquido a los sedientos.

Una especie endémica muy llamativa por su color azulado negruzco es la flor apodada señorita de la cintura fina. Crece exclusivamente en suelo chaqueño.

En este ambiente poco cordial para los humanos vive gran cantidad de animales salvajes y es de suma importancia para la protección de grandes mamíferos como los tapires o mborevi. Entre los felinos hay tigres o jaguarete, pumas o león americano, tirica, ocelotes y jaguarundi. También existen zorrinos, osos meleros o kaguare, venados, armadillos y monos de la noche. Diferentes variedades de pecaríes, como el kure'i, tañykati y tagua. El pichiciego, un armadillo pequeño, despierta curiosidad por su tamaño: pesa entre 400 y 500 gramos y mide 12 centímetros. Cabe en una mano.

La lista de aves incluye cuatro tipos de buitres o yryvu. Se encuentra además el ñandu, la amazona o loro hablador, el tujuju cuartelero y la charata. Abundan reptiles como la cascabel, el caimán o jakare, el teju guasu y las tortugas. Y la araña pollito es tan común como los mosquitos o las mariposas. Pese a la sequedad del terreno, el Chaco contiene una parte relevante del Acuífero Yrendá, que es la reserva natural de agua dulce subterránea de mayor importancia en la zona. Asimismo, parte del río Timane que cumple una función vital en el desarrollo cíclico de los diferentes ecosistemas.

De preservar esta ecorregión de importancia mundial, se encargan instituciones ambientalistas como Paraguay Silvestre en cooperación con la Secretaría del Ambiente (SEAM). Enrique Bragayrac, gerente del Parque Médanos del Chaco, indica que existe un plan de manejo que reglamenta el uso público de la reserva natural.

"La planificación de sitios determinó que las infraestructuras que se tengan que hacer son mínimas, porque el terreno es muy frágil. Aquí se ingresa solamente en compañía de un guardaparque por una cuestión de prevención. Estamos a 4 horas de un centro de salud y este es un ecosistema árido, con animales ponzoñosos y plantas muy espinosas, entonces hay que cuidar al visitante".

La Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), abocada a la explotación turística de los atractivos naturales del país, realizó una evaluación in situ del potencial de los médanos. La ministra María Evangelista Troche de Gallegos "Evanhy" concluye que se trata de un circuito de aventura único que podría interesar a extranjeros amantes del turismo ecológico.

"Creo que este viaje nos permite valorar las bellezas de estos lugares tan lejanos. Pero, por suerte, existe la posibilidad de llegar hasta aquí, ya que la empresa Nasa ofrece dos frecuencias semanales. Solo hace falta promocionarlo, pues reúne todos los requisitos para convertirse en un punto turístico muy apreciado a nivel internacional".

Las parcialidades indígenas de la región también muestran buena predisposición para recibir a visitantes interesados en descubrir el fascinante Chaco. Eusebio Giménez Sosa (39), líder de la comunidad Pykasu, manifiesta que los nativos pueden ofrecer paseos a caballo por el monte y enseñar el sistema de vida en tan inhóspito terreno. "Conocemos toda el área y tenemos buenos caballos, entonces podemos brindar a los turistas una atractiva cabalgata por el bosque.

También podríamos enseñarles cómo vivimos, porque nosotros nos proveemos de la naturaleza, comemos animales y frutos del monte, pero hay que saber cuáles son, porque hay vegetales venenosos y eso se debe conocer. Aquí tenemos todo lo que necesitamos para sobrevivir, pues las plantas nos brindan hasta la medicina para curar las enfermedades", aporta Giménez.

Acercarse al parque de los médanos requiere una estadía en el Parque Nacional Teniente Agripino Enciso, donde un antiguo cuartel militar se convirtió con apoyo financiero de la Comunidad Europea en lugar de albergue de visitantes.

Equipado con camas y sanitarios confortables, el edificio tiene capacidad para recibir una treintena de personas. Es además sede administrativa de ambos sitios protegidos y residencia de guardaparques.

Mario Torales (39), el jefe de los guardaparques, tiene 15 años de experiencia en la tarea de manejar recursos naturales. Comenta él que su función en el Chaco consiste primordialmente en potenciar una relación sostenible con las comunidades indígenas.

"No tenemos presión de cacería ni rollotráfico, porque toda actividad de explotación natural está prohibida. Sí estamos en permanente contacto con los nativos; les tenemos que dar alternativas de subsistencia para tratar de disminuir sus incursiones de cacería".

Mario vivió una de sus máximas emociones cuando vio de lejos a los guanacos, animales muy huidizos de difícil avistaje. "Siempre encuentro sus huellas y sus heces, pero una vez llegué a verlos un ratito, antes de que huyeran.

Fue para mí algo emocionante". Los guanacos constituyen la única especie de camélido existente en Paraguay. Vivían ocultos en los médanos del Chaco Boreal y solo eran conocidos por algunos lugareños. Hace poco los investigadores pudieron comprobar científicamente su existencia.

Son animales muy curiosos, pero huyen ante el primer indicio de presencia humana. Existen organismos (Fundación DesdelChaco) que han iniciado acciones para posibilitar la conservación de los últimos 60 ejemplares, que luchan por su sobrevivencia.

Acostumbrado a las altas temperaturas de la Región Occidental, 45 a 50 grados, el asesor especializado en turismo de naturaleza, Juan Manuel Prieto destaca otras cualidades del paisaje. "Los médanos son diferentes, no tienen cerros ni arroyos, sino que elevaciones y ondulaciones. Y, por sobre todo, tiene una enorme serenidad y diversidad de plantas y animales".

"Manolo" Prieto considera fundamental la preservación del parque. "Es un patrimonio muy importante del Paraguay. Es la mejor escuela que tenemos para conocer nuestra naturaleza. Acá todo es vital y durante todo el año se produce la recomposición de la cadena ecológica".

A los bienes naturales se agregan los recursos históricos. En la zona abundan los recuerdos de la guerra contra Bolivia (1932-1935). Dentro del parque de los médanos nace la famosa Picada de la desesperación, un sendero donde miles de soldados murieron de sed.

Se pueden ver hasta hoy algunos vestigios materiales, como tambores de combustibles, restos de vehículos, y no es difícil hallar antiguos proyectiles. Ocasionalmente la espesa vegetación deja al descubierto viejas trincheras de guerra.

Mister Long se denomina otra renombrada picada, bautizada en honor a Huey Pierce Long, un senador norteamericano que defendió la postura paraguaya durante la Guerra del Chaco. Llega hasta el destacamento de Eugenio A. Garay, que es el histórico Yrendagué.

Visitar el Parque Nacional Médanos del Chaco es la mejor manera de hacer expediciones de aventura. El paisaje, el clima, los insectos, las plantas, los indígenas, los escenarios de la guerra, las dunas. Hay argumento como para escribir un libro con el relato de las vivencias propias de cada uno.

Presencia militar

A 740 kilómetros de la capital paraguaya se encuentra la base aérea de Nueva Asunción, denominada Picuiba por los bolivianos, durante la Guerra del Chaco. La sede, un pintoresco edificio chaqueño, está habitada por un oficial y siete suboficiales. Es comandante de la base el capitán de aviación Patricio Bogado, quien afirma que las acciones más frecuentes son las evacuaciones médicas en helicópteros en casos de urgencia. "Somos, por sobre todas las cosas, parte de la red de custodio del espacio aéreo nacional", subraya el oficial.

Comunidad Pykasu

Un grupo de casas de tabla conforma la comunidad Pykasu de los guarani ñandéva. Son 80 familias con 320 miembros, de los cuales la mayoría son niños. Cada casa es habitada por 3 familias con 10 integrantes, aproximadamente.

Viven a 20 kilómetros del lugar conocido como Mister Long (Dpto. de Boquerón), en un terreno de 7.900 hectáreas donde tienen chacras de sustento y practican la caza con fines de alimentación. Unos 78 pequeños reciben educación en la escuela Pykasu, de enseñanza normal.

Estancia Ko’e Pyahu

En julio de 1964, el piloto civil Francisco Osvaldo Calvet (+) se instaló en zona de los médanos. Organizó su estancia Ko’e Pyahu (Nueva Aurora) y se convirtió en pionero. Hoy, la propiedad de 11.400 hectáreas pertenece a sus familiares y se halla en proceso de formación de reserva privada. César Calvet Goosling (39), dueño de 5.000 hectáreas, es el más entusiasta protector de los recursos naturales del lugar.

"Yo me crié aquí y este es un lugar muy cercano a mis afectos. No lo podemos abandonar, entonces queremos abrir la posibilidad de mostrar a compatriotas y a extranjeros la maravillosa naturaleza que tenemos. Aquí hay plantas, animales, paisajes y mucha historia.

Pensamos que es ideal para el turismo de aventura; claro, con los cuidados especiales, para que la gente pueda venir a pasar unos días inolvidables. La mejor época para visitar esta parte del Chaco es desde fines de marzo hasta fines de julio, que no hace tanto calor". Los Calvet piensan acondicionar la estancia con habitaciones cómodas para los futuros huéspedes. Y, además, destinar un espacio de camping para las personas que gustan acampar.

Identikit Médanos

El Parque Nacional Médanos del Chaco abarca parte de los departamentos de Boquerón y Alto Paraguay (frontera con Bolivia). Fue creado por Decreto N° 2726/2004 con el propósito de proteger una mezcla de bosques secos con arbustos que no se encuentran en ningún otro lugar. Conserva una muestra representativa de los únicos sistemas del paisaje del Chaco seco, incluyendo la transición de árido a más húmedo. En el mundo, son únicas en su clase.

Esta área protegida está situada en una zona de baja precipitación. Es altamente vulnerable.
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