Pasión por las letras

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Los sueños marcaron la idea inicial para que Rubén Viveros se animara a escribir una novela. Atrapados es el producto final de aquellas horas de escritura y reflexiones. Un libro con el que Rubén se da a conocer en el ámbito de las letras.

Rubén no oculta su pasión por las letras. Le encanta leer, escribir y realizando talleres busca perfeccionarse.

-¿Cuáles son tus inicios en la escritura?

-Escribiendo cuentos, por supuesto, que no pensaba que se publiquen. Todavía tengo algunos desparramados entre carpetas viejas. Pero la decisión de dedicarme a escribir llegó con un intento de novela; todavía está por ahí, en algunas hojas sueltas y en la computadora, esperando que me decida a darle un final. Luego tomé y sigo tomando clases en la Escuela de Escritores de El Lector, con la profesora Irina Ráfols.

-¿Cuáles son tus motivaciones para escribir?

-Contar historias, eso es lo principal; aparte de eso –y es algo que repito constantemente–, creo que los escritores son críticos de su tiempo, creo que cada escritor tiene algo que decir de su sociedad o del lugar donde vive, de lo que le rodea.

-¿De qué trató tu primer escrito? ¿Qué edad tenías?

-Tenía 15 o 16 años; cuando eso era muy romántico. Se trataba de un muchacho que se reencontraba con una niña con la que jugaba de chiquito y cómo la amistad pronto puede cambiar hacia sentimientos más fuertes.

-¿Siempre fuiste un buen estudiante de literatura?

-No, no siempre. Ni siquiera era una de mis materias preferidas en el colegio. Leo desde muy joven, pero nunca me interesé especialmente por la gramática y sus artes; bueno, al menos no hasta que las letras tomaron parte constante de mi vida. Ahora, por supuesto, soy un estudiante asiduo.

-¿Cómo surge tu primera novela?

-Surgió de un cuento sobre los sueños. Un día me di cuenta de que el cuento desbordaba de páginas y empecé a idear algo más largo. La idea no tardó, pero el desarrollo y, en especial, darle un final justo se llevaron un buen tiempo.

-¿Por qué decidiste un protagonista tan lúgubre?

-Algo que me intriga mucho y, a la vez, crea una fascinación en mí es el cambio que sufren las personas ante ciertos estímulos. La psicología humana es muy compleja y los humanos reaccionamos de forma diferente a los mismos estímulos. Con personajes como Adrián o Tomás, intento demostrar lo frígidos que pueden ser los humanos aun después de ser tiernos y cálidos. Y Eloísa simplemente representa el renacer de la esperanza, porque si lo cálido se vuelve frío, ¿no puede lo frío volverse cálido?

-¿Te gustaría dedicarte a pleno a la literatura?

-Sueño mucho con eso por ahora; me gustaría. Aunque es un poco difícil llegar a ese punto. Todo tipo de arte tiene algo en común: no es bien pagado, pero tengo la confianza de poder llegar a darle tiempo completo a la literatura; es lo que me apasiona.

-¿Cuáles son tus influencias literarias?

-No podría nombrar a uno o dos escritores; leo a tantos. Admiro la forma de escribir de muchos, la creatividad de otros y busco sobre todo que mis palabras sean originales. Pero si tengo que nombrar a algunos, estos serían: Tolkien, Poe y Dumas entre los clásicos, de los autores contemporáneos admiro la creatividad de John Katzenback, E. King, y de los latinoamericanos admiro a García Márquez y Cortázar.

-¿Cuánto tiempo le dedicás a la escritura?

-El tiempo que le dedico ahora es muy desordenado. La facultad me quitó mucho tiempo este año.

Intento escribir algo, al menos, una vez al día. Dependiendo del tiempo puedo estar sentado escribiendo diez minutos, una hora o todo el día. Atrapados, por ejemplo, fue terminado de madrugada, después de estar escribiendo horas seguidas. Hay cuentos que requieren poco tiempo o que escribo de forma parcial y los completo días después o semanas. Pero me gustaría poder dedicarme más tiempo a escribir. Tengo pendiente ir a la caza de las horas, ¿no? Hay veces que los días parecen cortos.

-Lograste una mención en un concurso. ¿Fue con tu novela o con otro escrito?

-Este año gané el segundo premio de cuentos breves del Centenario con Máscaras. El año pasado gané el Premio “Jorge Ritter”, también de cuentos, con El café de los muertos. Lo simpático de todo esto es que nunca estuve muy interesado en los concursos. En los dos casos me empujaron a presentarlos. Es una pena que esos cuentos aún no estén publicados, pero con mi editor estamos trabajando en eso. Si todo sale bien, en poco tiempo más lanzamos un libro de cuentos.

-¿Cuánto te llevó hacer tu primera novela?

-Desarrollar la idea de la novela fue bastante rápido, escribirla llevó casi un año, que se publique llevó medio año más.

-¿Cómo nace la historia que encarás en tu libro?

-La historia nació por el profundo interés que crea en mí la reacción de las personas ante la muerte y se complementa con el miedo que tenemos a lo desconocido, por eso la mezcla de ciencia y religión en el libro. A veces pienso que la muerte es tan conocida por todos, todos los días la vemos de diferentes formas y aun así los humanos no nos acostumbramos a ella, le tememos como si fuese algo nuevo, algo desconocido.