Para estimular la actividad vegetativa de las plantas es vital el uso de abonos ricos en nitrógeno, fósforo y potasio, cada 10 ó 15 días aproximadamente. En el caso de emplear solo abonos orgánicos, es importante saber que el humus de lombriz se recomienda como uno de los más eficaces.
La cantidad recomendada de abono depende de la dimensión del área a tratar o en proporción, por ejemplo, si va a utilizar estiércol vacuno este debe estar bien seco y descompuesto.
La proporción aconsejada es 10:2, es decir, 10 de arena gorda y 2 de estiércol, que se incorpora en la zona en la que se harán los trasplantes de las especies con flores adquiridas del vivero. Tenga cuidado porque si sobrepasa la cantidad de la mezcla recomendada corre el riesgo de quemar las plantas, indicó el Ing. Agr. Carlos Dávalos.
Al traer nuevas especies
Si la planta se encuentra en bolsa de hule, sáquela del envoltorio, con cuidado, para evitar restringir el crecimiento de las raíces. Al mezclar la arena del vivero con la del jardín, hágalo con arena gorda y no con arena colorada, ya que esta última compacta el suelo y no permite el desarrollo normal de las raíces.
A la hora de plantar, ya sea ornamentales –como arbusto japonés y helechos– o florales, el tema del distanciamiento entre una especie y otra depende del porte. En el caso de las florales, siempre es preferible disponerlas con el menor distanciamiento posible, ya que de esa manera se aprovechan mejor los espacios y luce más la combinación de colores.
En otoño-invierno, la cantidad de riego disminuye en gran medida. Se puede realizar cada dos días, ya que las temperaturas bajas no favorecen la evaporación.
La acumulación de humedad en el suelo podría generar la proliferación de hongos, sacando vigor y belleza a las flores.