Los tejuelones se pintaron de blanco, pero en paredes, objetos, telas hay mucho colorido; se ven imágenes, trabajos artesanales y diseños de sus propietarios que pasan la temporada veraniega aquí y tienen hermosos amaneceres con la vista hacia el pequeño bosque.
Todo gira en torno al disfrute familiar, mascota incluida, que los convoca siempre con gran fidelidad. Lámparas, móviles, un barco a velas se sitúan en una casa de verano que cuenta con detalles que hacen recordar el arte andino, aunque hay mucho de nuestro Paraguay como por ejemplo las telas Pilar con diseños de Koki Ruiz. Varios muebles se mezclan de modo informal, se adquirieron de Market Place, Feria Asunción y Big de González Giménez.
Alrededor de la parrilla, la asistencia es multitudinaria, con muchos hermanos, por eso hay varias mesas y un amplio estar donde los tonos chocolate y mandarina son una constante. Su propietaria nos enseña el cartel con el nombre “La quiteña”, que se encuentra en la fachada y recuerda sus orígenes.
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