-Fertilizante químico: se aplica desde el comienzo de la estación, constituye un impulso para la reanudación vegetativa, ya que estas plantas tuvieron una buena floración desde los meses de setiembre hasta febrero. La dosis recomendada es de 5 a 7 gramos por planta, y se coloca en un pequeño surco de forma circular con una profundidad de 3 cm, a una distancia de 7 cm de la planta. Los gránulos del fertilizante se incorporan al voleo, luego se tapa con mucho cuidado utilizando una pequeña azada. Después se riega con mucho cuidado.
-En maceta: si el rosal se adquiere en plantera, se podrá plantar en plena actividad vegetativa, sin dañar el pan de tierra.
-Elección de buenos ejemplares: conviene verificar en el momento de la compra las condiciones de los ejemplares de rosas. Se desecharán aquellas con la epidermis del tallo y de la raíz arrugadas, yemas deterioradas, ramas secas o mal formadas y con el injerto de dudosa implantación.
-Poda: el periodo de marzo-abril es adecuado para realizar una buena poda de limpieza y de formación.
